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El proceso de envejecimiento

El proceso de envejecimiento

Del curso online de Atención Sociosanitaria

1.1. EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO.

 

  • Definición de envejecimiento

El envejecimiento es una más de las etapas del ciclo vital, junto a la infancia, la adolescencia y la edad adulta, que implica una serie de cambios graduales biológicos, psicológicos y sociales asociados a la edad, inevitables, y que ocurren como consecuencia del paso del tiempo.

 

Envejecer NO es sinónimo de Enfermar. Debemos diferenciar entre envejecimiento fisiológico, el que se produce por el paso del tiempo y el efecto que tiene en la persona. No puede detenerse. Y el envejecimiento patológico, en el que intervienen enfermedades o situaciones que aceleran el proceso normal de envejecimiento.

 

La vida psíquica de las personas de edad no es más que la prolongación de su historia psicológica completa, coloreada y modificada ciertamente por los datos neurofisiológicos, sociales y relacionales de la edad, pero sin rotura brusca, sin contradicción profunda. No existe fórmula hecha ni fija que se pueda aplicar a todos los individuos.

La edad es una característica importante, pero que no borra otros caracteres del individuo. Cada individuo hace su vejez según un modelo personal e incluso a pesar de las influencias culturales y del gran número de contrariedades biológicas, aunque estas se produzcan de forma homogénea en un gran colectivo de individuos.

 

Al anciano le afecta dos momentos históricos muy claves:

  1. Época Pre-industrial:

El modelo de familia era distinto, la familia era amplia, la producción se basaba en tareas agrícolas o bien en trabajos realizados en pequeños talleres artesanales o fábricas familiares, en el que el jefe o patriarca solía ser la persona de más edad, es decir, el anciano de la familia.

Las exigencias sociales al individuo eran pocas. El anciano se promocionaba más en sus actividades laborales. Se liberaba de las conductas o tareas que podían desarrollar otros miembros de la familia, cogiendo él otros papeles más especiales como eran de dirección, educación y más tarde pasaba a ser el símbolo de la familia.

La muerte era considerada como el suceso final, siendo preparado tanto el anciano como la familia de forma progresiva hacia la muerte.

  1. Etapa Industrial:

En este período, que es el actual, cambia la estructura familiar y el concepto de vejez.

No hay un desarrollo armónico, existe una diferenciación clara de una etapa de la vida a otra, marcándose unos límites muy precisos entre la adolescencia, madurez y vejez; que son paralelos a unos cambios sociales y fisiológicos que se producen en el individuo al mismo tiempo que proporcionan unas rupturas o crisis que rompe los papeles y altera la personalidad del sujeto.

Las exigencias sociales son mucho mayor, al mismo tiempo que se intenta un aprovechamiento selectivo de las cualidades del individuo.

 

Se crean unos límites muy precisos entre lo que es tiempo de trabajo y tiempo para relación familiar, la vida se centra en la productividad en la que juega el papel principal el padre de la familia. La relación personal se da, sobre todo, en el espacio laboral; al mismo tiempo la sociedad intenta promover la creación de instituciones para aquel sector de población no productivo, como son el niño y el anciano, creando escuelas y asilos.

La muerte no se contempla como un proceso natural y evolutivo sino como un fracaso de la naturaleza, enfrentándonos a ella de dos formas: una negándonos a ella, por lo que intentamos que las personas no mueran en su casa, sino que lo hagan en el hospital. La otra, exigiéndole a las ciencias, como la Gerontología, que investiguen y busquen la forma para prolongar la vida; problema que se produce después en el momento que vemos que la evolución social es más lenta que la evolución médica, produciéndose un rechazo social a las personas ancianas que generan los avances sanitarios.

2.- Envejecimiento físico.

El envejecimiento es un proceso con una gran variabilidad individual y, no debemos esperar encontrar en nuestros mayores las mismas características en todos. Además, el envejecimiento no es un proceso sincrónico o uniforme en un mismo organismo.

 

Apariencia física, postura y marcha:

El envejecimiento condiciona una disminución de la masa muscular y del agua total. Aumenta de forma relativa la grasa, cuya distribución se modifica también con los años. Estos cambios disminuyen de forma importante la fuerza muscular y suponen una menor resistencia frente a la deshidratación.

La piel sufre un importante proceso de atrofia.

La talla disminuye debido a cambios que acontecen en la columna vertebral.

La persona mayor tiende a inclinarse hacia delante, anda a pasos cortos, aumentando la separación de los dos pies, y con pobre balanceo de brazos.

Tiene dificultades de girar, o modificar, en general, su actitud en la marcha.

Cuando se dan todas estas características podemos hablar de “marcha senil”. La presentan un grupo de ancianos/as con alto riesgo de sufrir caídas.

Órganos de los sentidos:

Vista:

 

Alteraciones a nivel de retina, humor vítreo y cristalino, que pueden determinar disminución de la agudeza visual, presbicia (vista cansada), alta frecuencia de cataratas y glaucoma, disminución de la capacidad de adaptación al deslumbramiento.

Alrededor del iris suele aparecer el llamado arco senil, sin repercusión funcional alguna.

 

Oído:

Disminuye la función de las células sensoriales, apareciendo presbiacusia (disminución de la audición, especialmente para los ruidos más agudos o de alta frecuencia). Se favorece la aparición de alteraciones del equilibrio.

 

 

 

 

Gusto y olfato:

Disminuyen el número y la funcionalidad de las papilas gustativas y células sensoriales olfatorias.

Estas modificaciones, junto a una producción de saliva disminuida, condicionan una menor satisfacción con la comida.

 

Tacto:

Disminuye la agudeza táctil, y la sensibilidad a la temperatura.

 

Sistema nervioso:

A nivel cerebral se produce una pérdida neuronal variable, disminuyen el riego sanguíneo cerebral, el número de conexiones interneuronales, los neurotransmisores, la velocidad de conducción nerviosa y los reflejos. Mecanismos de control como el de la sed, la temperatura o la regulación autonómica, están menoscabados.

Susceptible a la aparición de cuadros de confusión mental, lentitud en los movimientos y respuestas, incoordinación en la marcha, propensión a la aparición de hipotensión postural, aparición de “tics”, o temblor senil, …

 

Sistema cardiovascular:

Determina una disminución de la reserva cardíaca, y una respuesta escasa al estrés. Disminución de la frecuencia cardíaca, y mayor frecuencia de arritmias.

Dilataciones del sistema venoso, por pérdida de tono parietal e incompetencia de las válvulas, facilitando la aparición de várices y edemas en extremidades inferiores, sobre todo.

 

Aparato respiratorio:

Tendencia al cierre de pequeños bronquiolos. Disminuye el flujo sanguíneo que llega a los pulmones. Déficit de oxigenación. Mayor propensión a infecciones y el mecanismo de la tos es menos efectivo.

 

Aparato digestivo:

A nivel bucal, disminución de la saliva, junto a la pérdida de piezas dentarias contribuye a una masticación deficiente.

Disminución del movimiento de propulsión a todo lo largo del tubo digestivo, condiciona a un enlentecimiento del tránsito digestivo, facilitando la aparición de alteraciones como el estreñimiento.

Aparato genito-urinario:

Pérdida funcional de los riñones en la eliminación de sustancias y mantenimiento del equilibrio de numerosas sustancias claves en el medio interno.

Incontinencia, retención urinaria o la aparición de infecciones.

 

En la mujer la mucosa vaginal se atrofia y en el hombre se distiende la bolsa escrotal.

 

Sistema endocrino:

Hay una disminución en la producción de las diferentes hormonas y una menor respuesta a su acción. Habitualmente, estas modificaciones se detectan o tienen repercusión en circunstancias de

sobrecarga.

 

Sistema inmunitario y hematológico:

No existen modificaciones significativas en los valores hematológicos. A nivel inmunitario, la respuesta frente a estímulos está enlentecida y disminuida en intensidad.

Aumenta por tanto la susceptibilidad a padecer infecciones.

 

3.- Cambios psicológicos más frecuentes.

1.- Cambio del “yo” o ego:

En la persona de edad, su propia identidad tiende a perderse, se debilita, pierde independencia.

Convirtiéndose en una personalidad débil o insegura, muy dependiente y sometida a los demás. La persona tiende poco a poco despersonalizarse llegando a convertirse en un mero órgano vegetativo. Cuando esto ocurre los comportamientos son ajenos a su persona, se comporta como los demás quieren que lo haga.

 

 

2- Cambios en la inteligencia:

La inteligencia no suele deteriorarse, lo que tiende a deteriorarse son los instrumentos del intelecto.

La persona se siente desorganizada, sin equilibrio psíquico, por lo que se siente apática y desinteresada. Al no sentir alicientes y motivación suficiente para seguir creciendo y cultivándose como persona, al no tener esta motivación no usa los instrumentos de inteligencia, cayendo en abandono y desinterés por la vida, al mismo tiempo que su capacidad de pensamiento disminuye, su memoria no utiliza los mecanismos de atención, no quiere prestar atención porque el mundo no le interesa. Por todo esto el aprendizaje se le hace costoso y difícil.

 

3- Cambios de la creatividad:

Las personas de edad pueden ser iguales o más creativas que los jóvenes, pero para ello necesita mantener los instrumentos del intelecto y sobre todo tiene que poseer interés por la vida. Si no acepta con agrado el momento que está viviendo, no potencia el pensamiento creativo que es necesario para cultivar el pensamiento divergente; cayendo en un egocentrismo que le incapacitará para desarrollar creativamente una tarea y potenciarse a sí mismo.

 

4- Deterioro de la imagen de sí mismo:

El viejo se percibe muy negativamente. La imagen que posee de sí mismo es muy pobre, no se autoestima, no se valora, cree que nadie le aprecia y que no tiene valor ni mérito su vida. Él no sólo siente su imagen, sino que la retroalimenta pensando que los demás sienten y vivencian su imagen como lo hace él.

Cuando esta imagen está muy degradada reacciona con una conducta regresiva, viviendo su pasado.

5- Cambios en la sexualidad:

Las personas ancianas está demostrado que poseen una necesidad sexual, pero tenemos que distinguir entre el instinto sexual y motivación sexual para poder comprender lo que a las personas de edad está sucediendo a este nivel.

El instinto sexual es algo innato en el hombre y a la naturaleza animal. Este instinto no desaparece con la edad. Lo mismo ocurre con la motivación sexual, pero sin embargo esta motivación puede estar, y de hecho está, trastocada como fruto de esa nueva reestructuración que está exigiendo el psiquismo, un psiquismo que permanece aturdido, confundido, que tenderá a inhibir la motivación sexual. Tampoco hay que olvidar el gran número de perjuicios sociales que se producen con respecto a la sexualidad en las personas ancianas.

 

6- Cambios en la afectividad:

El anciano tiende a perder su autoestima, buscando que los demás le ayuden a recuperarla, pidiendo un tipo de afectividad muy primaria e inmadura que no le beneficia para su propia personalidad, puesto que le produce un sufrimiento, bloqueo o shock en su afectividad; que como consecuencia le produce una vanidad secundaria que le lleva amarse y aceptarse regresando hacia el pasado, hacia todo aquello que fue, hacia todo aquello que algún día hizo o amó, queriendo poseer los mismos esquemas afectivos que le sirvieron en el pasado.

Se aferra al pasado creándose una incapacidad progresiva para amar, comprender y dar afecto a los demás.

Todo esto es consecuencia de que las personas de edad socialmente no proyectan una imagen de estima y valoración para poder autoestimarse en ese período de la vida. Esta no aceptación social marca el psiquismo del viejo conduciéndole a un mayor repliegue hacia su persona que le hace sentirse como algo y no como alguien.

 

3.- Respuesta del anciano a los cambios psicológicos.

El comportamiento del anciano lo que pretende es hacer un ajuste de la personalidad del individuo ante las vivencias que se producen en estos.

Los comportamientos más frecuentes son:

1- Ensimismamiento:

El anciano se refugia en su pasado, perdiendo todo contacto interpersonal y mostrando apatía por su entorno y desinterés ante el mundo y las cosas. Esto hace que el anciano pierda su autonomía personal, se deteriora su yo y por tanto su comportamiento se convierte en un mero hábito mecánico.

2- Somnolencia:

Es muy frecuente en las personas de edad por su desarmonía psíquica; manifiestan posturas y expresiones somnolientas intentando estar desconectado del entorno.

3- Agresión y rebelión:

Es un mecanismo de defensa fruto de la angustia psíquica que está viviendo el anciano y nos señala una inadaptación y desajuste.

Es muy frecuente que el sujeto niegue su etapa o período y no quiere aceptar su nueva etapa de vida, entonces se subleva y rebela no cambiando su forma de vestir o sus costumbres.

4- Egocentrismo:

Es un tipo de conducta regresiva o infantil, buscan ser el centro de todo, quieren estar siempre llamando la atención para buscar el reconocimiento de los demás resaltando sus actos.

 

 

5- Machaconería:

Este es un mecanismo de autoafirmación, con su afán de manifestar su personalidad anterior ya que se sienten sin su personalidad actual.

Es un querer mostrar que no tienen mucho que aportar pero que hicieron cosas importantes en su vida.

 

4.- Soledad y aislamiento social.

El problema de la soledad va unido en gran parte a la viudez. Es esta una circunstancia a la que se añaden cambios, por lo general, negativos, que contribuyen al malestar de las personas (casi siempre mujeres).

Con la pérdida del cónyuge, las ancianas ven reducidas sus relaciones sociales, así como sus ingresos. Cuando no tienen problemas importantes de salud, tienden a seguir viviendo en el mismo domicilio, experimentando en muchos casos soledad.

En las sociedades modernas, la soledad se considera unida a la vejez, pero este sentimiento no tiene por qué ser propio de la edad. Las mujeres la padecen más que los hombres, así como los de más edad con respecto a los más jóvenes. Quienes se han realizado más con su trabajo durante la etapa activa, mantienen sentimientos más positivos. Las personas que se sienten solas coinciden con las que aquejan peor salud.

El aislamiento social es uno de los aspectos más negativos para la salud física y mental de las personas mayores.

Bajo nivel económico adquisitivo, dificultad para el acceso a los recursos, … aunque hay que decir que en los últimos años se ha hecho un gran esfuerzo en el aumento de las pensiones, se ha conseguido más la generalización y la consolidación de las pensiones asistenciales, llamadas no contributivas.

Los ancianos de menor edad disponen de pensiones mayores debido a la mejora de las mismas en los últimos años.

Actualmente, los grupos más pobres entre la población anciana los constituyen las mujeres, y en concreto las viudas de edad más avanzada.

Su educación no les ha dado recursos personales para enfrentarse a las relaciones intergeneracionales de hoy, el aperturismo cultural, la pérdida de roles autoritarios, el tambaleo de las jerarquías familiares, etc., sobre todo en lo que se refiere a las relaciones con los nietos, cuyos mundos de origen están separados por un abismo.

 

1.1.2.         ASPECTOS IMPORTANTES SOBRE EL ENVEJECIMIENTO

  • La vejez no es sinónimo de enfermedad ni de
  • El envejecimiento normal debe diferenciarse del envejecimiento patológico, cuyos cambios se producen como consecuencia de enfermedades (cataratas, alzhéimer…) o de situaciones que aceleran el proceso normal de envejecimiento (malos hábitos, medio ambiente, etc.) No forman parte del envejecimiento normal y, en algunos casos, pueden prevenirse o son
  • A medida que se envejece las personas tienden a ser más heterogéneas, más distintas unas de otras en el funcionamiento fisiológico, psicológico o social, debido entre otras cosas a factores biológicos (genéticos, hereditarios) o biográficos, como, por ejemplo, el estilo de vida (actual y pasado) a lo largo del ciclo De manera que, las personas mayores presentan más diferencias entre sí que una muestra comparable de personas más jóvenes.
  • Las incidencias que el envejecimiento tendrá en la calidad de vida de la persona variarán mucho de unas personas a otras, dependiendo de varios factores, como:
  • la predisposición genética (características físicas y biológicas y enfermedades)

 

  • los hábitos de vida (actividad física regular, alimentación equilibrada, control del estrés),
  • de las características físicas y del entorno donde viva (acceso a los recursos, nivel socioeconómico y educativo).
  • Los cambios que se producen asociados al envejecimiento no tienen por qué aparecer en el mismo momento y grado en todas las personas mayores (por ejemplo, las diferencias en el encanecimiento del pelo, pudiendo encontrarse diferencias interindividuales tanto en el momento en el que comienza a producirse como en el grado en que se produce el cambio de color, pudiendo ser más o menos blanco), pudiendo manifestar algunas personas mayores más o menos cambios que
  • La forma de envejecer tendrá que ver con el modo de vida que se ha seguido. Además, hay que considerar la forma como lleva la persona el proceso de envejecer (la percepción personal del proceso).

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