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Delimitación del ámbito de atención domiciliaria

 

Delimitación del ámbito de atención domiciliaria

 

Del curso online de Atención Sociosanitaria

TEMA 2. DELIMITACIÓN DEL ÁMBITO DE LA ATENCIÓN DOMICILIARIA

2.1- Unidades convivenciales con personas dependientes: tipología y funciones. Necesidades y riesgos de los cuidadores principales.

Una unidad convivencial con personas dependientes es el ámbito donde dos o más personas unidas por relaciones de parentesco, familiar o no familiar, conviven en el mismo domicilio, y alguno de sus miembros es dependiente.

 

2.1.1.     TIPOLOGÍA Y FUNCIONES

  • TIPOLOGÍA

Las unidades convivenciales con personas dependientes pueden subdividirse en familiares (se comparte domicilio y parentesco familiar), y en no familiares (no existe parentesco).

  1. UNIDADES CONVIVENCIALES FAMILIARES

Existen multitud de posibilidades, pero las más habituales son las siguientes:

  • Familias nucleares: compuestas por padres (casados o no) e hijos no emancipados, con alguno de sus miembros en situación de dependencia (bien alguno de los padres, bien alguno de los hijos).
  • Familias monoparentales: un solo padre convive con hijos no emancipados, con alguno de éstos en situación de
  • Familia extensa: familias nucleares o monoparentales conviven con otro u otros familiares con diferentes grados de parentesco (abuelos, tíos…), con alguno de sus miembros en situación de dependencia (habitualmente la persona o personas mayores)
  • Familia reconstituida o ensamblada: familias en las que, tras una separación o divorcio, uno de los miembros de la pareja vuelve a casarse o convive con otra persona, existiendo como mínimo un hijo de la relación anterior y con alguno de sus miembros en situación de dependencia (bien alguno de los miembros de la pareja, bien alguno de los hijos, )
  • Familias de personas de la tercera edad: pareja de personas mayores, con uno o ambos en situación de
  • Familia de una sola persona en situación de dependencia: aunque no es una unidad convivencial tiene un amplio interés en el ámbito de la ayuda a domicilio. Suelen ser personas mayores (viudos o viudas que viven solas) aunque pueden darse casos de personas más jóvenes con enfermedades mentales crónicas emancipadas, con algún grado de dependencia, o personas con algún tipo de discapacidad física o enfermedad degenerativa (p.ej. esclerosis múltiple).

 

  1. UNIDADES CONVIVENCIALES NO FAMILIARES

Entre ellas podemos encontrar:

  • Unidades de acogida: familias o personas que acogen en su domicilio a personas dependientes con las que no hay parentesco. Se ofrece desde algunas unidades de servicios
  • Unidades de tutela: acogimiento de un dependiente sin parentesco en una familia bajo régimen de La tutela siempre estará dictaminada por un juez.
  • Alojamiento con estudiantes: posibilidad para personas dependientes (generalmente personas mayores) de compartir domicilio con un estudiante, de manera que se ofrecen mutuamente compañía, colaboración en tareas y reparto de los gastos. Se impulsa desde la Universidad, con la colaboración de la Obra Social de alguna Caja de Ahorros y los Servicios Sociales

 

2.1.1.2.    FUNCIONES

Las funciones de una unidad convivencial, en relación con las personas dependientes son múltiples. Podemos destacar:

  • Económica: pueden darse diferentes funciones económicas como mantenimiento de los miembros no productivos, unidad de consumo o compartir
  • Educativa-socializadora: corresponde a la educación e integración en la sociedad de los diferentes miembros de la
  • Psicológica: satisfacción de las necesidades de afecto, seguridad y reconocimiento.
  • Cuidado y protección: cuidado a los miembros con necesidades de atención y protección psicológica.
  • Domiciliaridad: establecimiento o creación de un espacio de convivencia y
  • Establecimiento de roles: según las culturas, cada miembro de la unidad adquiere algún tipo de rol dentro del funcionamiento de la propia unidad

 

2.1.2. NECESIDADES Y RIESGOS DE LOS CUIDADORES PRINCIPALES.

  • NECESIDADES DE LOS CUIDADORES PRINCIPALES

Entendemos por cuidador principal a aquella persona que, aunque no pertenece al mundo sociosanitario ni se ha formado en él, procura los cuidados necesarios a un enfermo crónico o persona dependiente. Pertenece a la red de cuidadores informales, es decir, existen vínculos familiares. En la mayoría de las ocasiones la responsabilidad de los cuidados la asume una única persona, generalmente una mujer (esposa, hija o nuera) y muchas de las veces sin que haya habido un consenso o acuerdo explícito con el resto de la familia.

Estas mujeres, con frecuencia se suelen sentir desbordadas, porque además de atender a su familiar mayor, deben continuar con su vida laboral (si la tienen) y con la atención al resto de miembros de la familia: hijos, esposo…

Los estudios realizados acerca de cuáles son las necesidades más importantes de la persona cuidadora principal, han puesto de manifiesto que las más importantes y urgentes son las siguientes:

 

–     Información:

La necesidad de información abarca una gran gama de temas (características del envejecimiento, características de las demencias, alimentación e higiene del dependiente, manejo de los medicamentos, prevención de accidentes diurnos y nocturnos, cambios de personalidad y de la conducta, niveles de comunicación, etc.) y permitirá una mejor relación y comprensión de la persona dependiente, una ayuda en la toma de decisiones, una mejor comunicación con los miembros de la familia, un saber hacer y una mayor seguridad en la propia persona.

–     Formación en diferentes habilidades:

Hace referencia a la habilidad de comunicación, el afrontamiento del estrés, la autoconfianza, … y además enriquecerse en aspectos personales, afectivos, emocionales y de relación a fin de conseguir una suficiente autoconfianza, al objeto de controlar aspectos de la enfermedad, delimitar el tiempo, permitir que otros miembros de la familia o del vecindario le ayuden, y mantener una vida afectiva y personal activa para saber que está haciendo las cosas lo mejor que puede en cada circunstancia.

Se debe reforzar especialmente el autocuidado:

  • Llevar una alimentación
  • Descansar cada día lo
  • Practicar
  • Conservar y cuidar la propia
  • Practicar la relajación.
  • Mantener una vida social
  • Utilizar los recursos
  • Pedir

–     Apoyo emocional:

Se trata de una necesidad básica caracterizada por el afecto, comprensión y apoyo de otras personas de su círculo social (sean familiares o no). Para ello, en ocasiones se forman grupos de apoyo, constituidos por personas que viven situaciones similares.

–     Fórmulas adecuadas para facilitar el descanso de las personas cuidadoras:

Deben existir opciones para atender a las personas dependientes en determinadas circunstancias (mañanas, vacaciones, fines de semana…) y permitir a la persona cuidadora principal tener momentos de respiro. Así podemos hablar de centros de día, acompañantes, voluntarios, ONG, cuidadores profesionales, asociaciones de familiares, familias de acogida, etc.

Como es obvio, existen muchas otras necesidades (económicas, domésticas, ayuda en el cuidado físico, ayuda en las compras, etc.). no obstante, las señaladas anteriormente son las que presentan una mayor demanda.

En todo caso, los cuidadores son auténticos agentes de salud que necesitan apoyo y asesoramiento para poder llevar a cabo las actividades cuidadoras eficazmente. Ello se justifica porque sus conocimientos son muy limitados, porque tienen que compatibilizar sus actividades habituales con un trabajo remunerado y con el propio cuidado de la persona dependiente. En fin, porque no cuentan con conocimientos, recursos y habilidades suficientes.

 

2.1.2.2.    RIESGOS DE LOS CUIDADORES PRINCIPALES

Ocuparse del cuidado de una persona dependiente exige la reorganización del funcionamiento de la vida personal, familiar, laboral y social.

–     Consecuencias del cuidado:

De forma repentina o gradualmente, la persona cuidadora se encuentra ante la necesidad de reorganizar su vida para incluir la atención de su familiar dentro de sus actividades cotidianas. Ello a veces implica que su vida diese un giro de 180º. El cuidado puede llegar a repercutir tanto en la persona cuidadora principal como en las de su entorno y, provocar cambios importantes en diferentes ámbitos (relaciones familiares, trabajo, situación económica, tiempo libre, salud, estado de ánimo). De esta forma:

  • Pueden surgir peleas con otros miembros de la familia por las tensiones que conlleva el cuidado, por falta de colaboración, por falta de reconocimiento del esfuerzo y dedicación, por las diferencias de opinión entre unos y otros, por la alteración del ritmo y desarrollo normal de la vida cotidiana (nietos que deben ceder su habitación, que no tienen ambiente de .. ), etc.
  • Es cada vez más complicado compaginar el cuidado con el trabajo, se puede tener la sensación de estar incumpliendo con éste o de estar abandonando al familiar dependiente cuando se va a trabajar, o puede que, finalmente, se tenga que dejar o reducir la jornada laboral. Los ingresos disminuyen en ese caso a la par que los gastos derivados del cuidado pueden
  • Las nuevas responsabilidades adquiridas, pueden reducir una parte sustancial del tiempo que antes se dedicaba al ocio y a los amigos/as. Además, se corre el peligro de ser absorbido por el papel de cuidador, renunciando a las necesidades propias de relación, aislándose y cayendo progresivamente en la depresión. Es por tanto determinante la actitud que adopte el cuidador, siendo muy conveniente el aprovechamiento de los recursos formales (residencias temporales, respiro familiar, centros de día, ayuda a domicilio) y de otros informales (red de apoyo en su entorno: otros familiares, amigos, ..) produciendo en el cuidador un desahogo y desconexión mental que le beneficiará de forma muy positiva.
  • Se produce un impacto negativo en la salud física: es probable que sienta cansancio físico y fatiga mental, que el riesgo de aparición de enfermedades aumente (dolores dorsales, alteraciones psicosomáticas…), insomnio, agotamiento físico y mental, y, que tenga la sensación de que su salud ha empeorado desde el inicio del Los cuidadores no sufren los problemas de salud de uno en uno, sino de forma simultánea, siendo varias áreas las que se encuentren afectadas pluripatología).
  • Se experimentan un buen número de emociones y sentimientos:
    • Algunos negativos, como los sentimientos de tristeza, desesperación, impotencia, desesperanza, enfado, irritabilidad, preocupación, ansiedad y culpabilidad. Todos ellos derivados de múltiples
    • Otros positivos, como la satisfacción por contribuir al bienestar del ser querido, por el agradecimiento recibido de éste, por descubrirse cualidades, aptitudes o talentos que, de otra forma hubieran pasado desapercibidas, por haber establecido una relación más cercana con la persona cuidada o con otros familiares y, conocer en ellos/as facetas interesantes anteriormente ocultas, o por ser útil a los familiares más próximos.

Todas estas reacciones emocionales positivas y negativas pueden ser contradictorias, generando en la persona cuidadora una gran ambivalencia.

Es muy importante prestar atención a las reacciones emocionales del cuidador, puesto que, si éste no se siente bien, la situación acabará afectando de manera inevitable a la calidad de los cuidados que dispensa a su familiar.

Éstas son mayoritariamente las consecuencias significativas que tiene ser cuidador principal de una persona dependiente y que ponen en riesgo su calidad de vida. No obstante, hay que señalar que la experiencia que cada cuidador familiar tiene sobre el cuidado es única y depende de muchos aspectos: por qué se cuida, a quién, la relación previa con la persona cuidada, la causa y el grado de dependencia del familiar, la ayuda que prestan otros miembros de la familia, las exigencias que se marquen los cuidadores…

 

2.1.2.3.    SEÑALES DE ALARMA

A veces, la persona cuidadora principal está tan preocupadas por el bienestar de la persona a la que está cuidando, que olvida sus propias necesidades y puede llegar a enfermar. A continuación se exponen las diferentes señales de alarma ante esa situación:

  • Problemas de sueño.
  • Pérdida de energía, fatiga crónica, cansancio continuo,
  • Consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o
  • Consumo excesivo de pastillas para dormir u otros medicamentos…
  • Problemas físicos: palpitaciones, temblores, molestias
  • Problemas de memoria y dificultad para
  • Menor interés por actividades y personas que anteriormente eran objeto de interés.
  • Aumento o disminución del
  • Actos rutinarios repetitivos, como limpiar
  • Enfadarse fácilmente.
  • Dar demasiada importancia a pequeños
  • Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.
  • Propensión a sufrir
  • Dificultad para superar sentimientos de depresión o
  • No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos que se justifican mediante otras causas ajenas al
  • Tratar a otras personas con menor consideración que

 

2.2. SERVICIOS, PROGRAMAS Y PROFESIONALES DE ATENCIÓN DIRECTA DOMICILIARIA A PERSONAS DEPENDIENTES: CARACTERISTICAS Y ESTRUCTURA FUNCIONAL.

Los servicios de atención directa domiciliaria tienen como finalidad mantener a la persona integrada en su entorno habitual, siempre que sea posible y deseado, facilitándole los apoyos necesarios en las AVD. En algunos casos la persona necesitará apoyo en la realización de las actividades domésticas, en otros casos en las actividades de autocuidado, las necesidades pueden ser diversas.

Existen 2 tipos de servicios de atención directa domiciliaria: teleasistencia y el Servicio de Ayuda a Domicilio.

 

2.2.1.     LA TELEASISTENCIA

Es un servicio público que utiliza las tecnologías de comunicación y que permite al usuario la comunicación fácil y directa con un centro de atención.

  • Previene los riesgos que puedan surgir en el domicilio ofreciendo asistencia rápida y
  • Es un servicio dirigido a personas mayores, personas enfermas o con discapacidad que viven solos o que pasan gran parte del día solos en sus
  • Se necesita disponer de línea de teléfono.
  • Consta de un aparato que permite la comunicación entre el usuario y un equipo de profesionales que le proporcionan atención rápida y personal, avisando a los servicios de emergencia si fuera
  • Para que el usuario pueda comunicarse no necesita descolgar el teléfono, ya que el dispositivo, en forma de pulsera o colgante con un pulsador, permite la comunicación a través de un altavoz (manos libres) que da cobertura en el
  • No sólo interviene en situaciones de emergencia, sino que además se lleva una “agenda” de cada usuario y en caso necesario (personas que viven solas,…) se les recuerda la toma de medicación, la fecha y hora de consulta con el médico,
  • En los últimos tiempos ha avanzado mucho y ha incorporado al sistema inicial mecanismos de detección de humos, dispositivos de localización por GPS (muy útil con personas enfermas de Alzheimer), etc.

 

Profesionales de la teleasistencia:

  • El Coordinador: se encarga de coordinar a los trabajadores, usuarios y
  • El técnico informático: que lleva a cabo el control y mantenimiento de las aplicaciones informáticas.
  • El teleoperador: que atiende y gestiona las llamadas de los
  • El oficial: que interviene en la atención directa en las necesidades de tipo sanitario, técnico o doméstico

2.2.2.     El Servicio de Ayuda a Domicilio:

Es un servicio de carácter complementario y transitorio realizado en el domicilio personal o familiar, dirigido a personas que se encuentran en situación de dependencia por motivos físicos, psíquicos o sociales para realizar con ellos o por ellos, mediante personal cualificado y supervisado, las AVD que no pueden realizar de forma autónoma, con el objetivo de que permanezcan en su entorno y mejorar o mantener su autonomía. Proporciona atenciones de tipo preventivo, formativo, asistencial y rehabilitador.

Constituye una prestación básica del Sistema Público de Servicios Sociales, que ofrece un servicio integral de apoyo a las personas y a las familias, para garantizar la permanencia en el propio hogar y en su entorno.

 

Desde el SAD podemos diferenciar 3 programas:

  • Programa de atención doméstica: cuidado y mantenimiento del domicilio
  • Programa de atención personal: (ABVD) asistencia en la movilización, higiene personal o alimentación.
  • Programa de atención social y relacional con el entorno: acompañamiento en gestiones externas (administrativo o sanitario) actividades lúdicas y sociales para prevenir la soledad y favorecer la integración.

 

Modalidades:

  • Servicio de Ayuda a Domicilio básico: Comprende la atención habitual en el domicilio, es decir, todas las tareas propias de la auxiliar dentro del propio
  • Servicio de Ayuda a Domicilio intensivo: Son servicios dirigidos a personas solas o unidades familiares con alto grado de dependencia, generalmente las intervenciones son de 4 a 5 horas, dividido el servicio en 2 o 3 turnos, en función de las
  • PRO Servicio de Ayuda a Domicilio: Es un servicio sin coste alguno destinado a las personas recién dadas de alta en un centro hospitalario y que durante la convalecencia necesitan una atención personal en cuanto a aseo y movilización. Se inicia en menos de 24 horas, manteniéndose durante un
  • Servicio de Ayuda a Domicilio de menores: Está destinado a hogares monoparentales o familias con menores, cuando existen dificultades para atender al

La tarea de la auxiliar se centra en la atención al menor y el apoyo a la persona adulta en la realización de las tareas del hogar. Este servicio, por sus características, exige una actuación intensiva.

 

  • Servicio de Ayuda a Domicilio Convalecientes: Consiste en alojar en un centro a personas del servicio.

 

Objetivos del Servicio de Ayuda a Domicilio:

Objetivos generales:

  • Potenciar la autonomía de los usuarios
  • Evitar la institucionalización,

Objetivos específicos:

  • Conseguir cambios de conductas en las personas que son atendidas para mejorar su calidad de
  • Prevenir y/o compensar la pérdida de autonomía, prestando ayuda para realizar las actividades de la vida diaria y/o mantener el entorno doméstico en condiciones de habitabilidad, facilitarles la realización de tareas y actividades que no puedan realizar por sí solas, sin interferir en su capacidad de decisión.
  • Fomentar el desarrollo de hábitos saludables (alimentación, higiene y ejercicio físico).
  • Potenciar el desarrollo de actividades de ocio y tiempo libre en la propia casa y en el entorno comunitario, dentro de las posibilidades reales de la Aumentar la seguridad de la persona.
  • Potenciar las relaciones sociales estimulando la comunicación con el exterior y paliar así posibles problemas de aislamiento
  • Disminuir el problema de soledad y aislamiento que sufren muchas personas dependientes, favoreciendo la participación del usuario en la vida de la
  • Prestar apoyo a las personas cuidadoras que constituyen la red natural de
  • Servir como elemento de detección de situaciones de necesidad que pudiera requerir la intervención de otros

Principios en los que está basado el Servicio de Ayuda a Domicilio

  • Universalización: todas las personas que necesiten el servicio deben tener acceso a él en igualdad de
  • Normalización: se aplica para mantener a la persona en su entorno y en sus
  • Individualización: se adapta a las características y necesidades personales de cada
  • Respeto y aceptación a las
  • Autodeterminación. Reconocer el derecho de cada persona a tomar decisiones sobre su
  • Globalización: supone atender a la persona en sus necesidades biológicas, psicológicas y

 

Funciones

  • Preventiva: Se desarrolla al evitar que las limitaciones que presentan los usuarios generen otros
  • Educativa-rehabilitadora: Además de realizar las tareas encomendadas el/la auxiliar debe recordar que igual de importante es la realización de la tarea, como el enseñar al usuario a hacerlo por sí mismo o con
  • Asistencial: Se desarrolla la función asistencial, cuando la auxiliar desempeña tareas que la persona usuaria no puede realizar por imposibilidad física o psíquica.

 

Colectivo al que va dirigido

  • Personas mayores que viven solas o que no pueden ser atendidas por sus familiares, con dificultades para la realización de determinadas actividades.
  • Familias que necesitan apoyo para atender a algún miembro de la misma.
  • Personas con minusvalía que con esta ayuda podrán mantener su validamiento personal
  • Menores que hay que atender cuando sus padres y/o madres tienen dificultades para ejercer sus

 

Profesionales del Servicio de Ayuda a Domicilio:

  • El trabajador social: se encarga de la relación con los usuarios y la coordinación de auxiliares y servicios prestados
  • El auxiliar de ayuda a domicilio: realiza las tareas de apoyo en los domicilios.
  • El psicólogo: Orienta sobre las intervenciones psicosociales más adecuadas.

 

2.2.3.     OTROS SERVICIOS

Desde el Sistema Nacional de Salud se puede prestar otros servicios de atención domiciliaria: Atención sanitaria a domicilio y Hospitalización domiciliaria.

 

Atención sanitaria a domicilio

Ofrece atención médica en el domicilio del paciente cuando éste no puede desplazarse al centro sanitario que le corresponde (problemas de movilidad, enfermedades avanzadas, limitaciones funcionales importantes, enfermedades terminales.

 

Hospitalización domiciliaria.

Presta atención en el domicilio siempre bajo la supervisión de un hospital. Es un servicio temporal para pacientes agudos en situación estable o altas médicas precoces. Para acceder a este servicio es necesario cumplir unos requisitos mínimos (condiciones de la vivienda, distancia al hospital, que haya un cuidador en el domicilio).

Los profesionales de estos servicios: médico, enfermero, auxiliar de enfermería, fisioterapeuta, trabajador social.

 

2.2.4.    SERVICIO DE COMIDAS A DOMICILIO

Dirigido a personas en situación de dependencia con dificultades para realizar las compras de alimentos, planificar los menús o preparar comidas y cenas.

  • Se les suministra la comida elaborada, pueden consumirla en el momento o guardarla (congelarla).
  • Puede ofertarse desde los ayuntamientos, en este caso cada ayuntamiento publicará los requisitos para acceder al O desde empresas privadas.

Los profesionales de este servicio: médico o dietista, cocinero, ayudante de cocina, repartidor de comidas.

 

2.2.5.    SERVICIO DE LAVANDERÍA A DOMICILIO

Servicio de recogida, lavado, planchado y entrega en el domicilio de ropa de hogar y personal dirigido a personas dependientes.

2.2.6.    AYUDAS TÉCNICAS Y ADAPTACIÓN DEL HOGAR

El servicio de ayudas técnicas es aquél que a través de personal cualificado, se encarga de la provisión, seguimiento y mantenimiento de las ayudas técnicas.

Se denominan ayudas técnicas a todos aquellos productos, instrumentos, equipos o sistemas técnicos utilizados por una persona dependiente, destinados a prevenir, compensar, mitigar o neutralizar una deficiencia, discapacidad o minusvalía.

 

2.2.7.    CENTROS DE DÍA

No es un recurso de asistencia directa en el domicilio propiamente dicho.

  • Son instituciones para mayores o personas con discapacidad que ofrecen atención integral durante el día para favorecer su autonomía personal e integración, la permanencia en su entorno, el retraso en la institucionalización a los casos en situación límite y con grave deterioro físico y/o
  • También ofrecen atención a las familias y/o cuidadores proporcionándoles apoyo psicosocial a través de grupos de
  • Permite que no se queden solos en casa y se relacionen con otros, resuelve la atención en la jornada laboral, alivian la sobrecarga de los familiares–cuidadores, y el hecho de que regrese a su domicilio posibilita una mayor integración social en su entorno, encuadrándose como servicio de cuidados en la
  • Este servicio integral ofrece: servicio de transporte adaptado, atención médica y de enfermería, social, fisioterapéutica, terapia ocupacional, alimentación (desayuno, comida y merienda), higiene personal y dependiendo del centro, atención psicológica.
  • Pueden ser públicos o privados
  • Requisitos de acceso: para mayores tener cumplidos 60 años, para personas con discapacidad entre 18 y 65 años, no padecer enfermedad infectocontagiosa, residir en la comunidad autónoma donde se solicita
  • Adjuntar acreditación de minusvalía (para personas con discapacidad)
  • Informes médico y social, DNI, acreditación de ingresos, certificado de empadronamiento.

Las solicitudes se presentan en los Servicios Sociales de Base o en las Delegaciones Provinciales del Bienestar Social. Si son privados en la entidad gestora, concediéndose ayuda económica individual según ingresos.

 

2.2.8. ESTRUCTURA FUNCIONAL DE LA AYUDA A DOMICILIO

Atendiendo a la titularidad del servicio, nos encontramos con:

  • Servicio de Ayuda a Domicilio de titularidad pública y gestión directa: El Ayuntamiento o la Mancomunidad organiza y gestiona la ayuda a domicilio, administra el presupuesto y establece los criterios para conceder el servicio. Realiza la contratación directa de los auxiliares a domicilio. Es habitual en localidades pequeñas y zonas
  • Servicio de Ayuda a Domicilio de titularidad pública y gestión concertada con empresa privada: se financia con fondos públicos, los criterios de admisión son públicos, pero son gestionados por una empresa privada. Una vez que se selecciona la empresa se firma un convenio de duración determinada y se organiza la ayuda a domicilio con la supervisión del Ayuntamiento (Administración pública). Es habitual en grandes
  • Servicio de Ayuda a Domicilio de titularidad y gestión privada: es la propia empresa la que establece los criterios de concesión, el precio y la organización del servicio, así como la contratación del

 

2.3.     EL EQUIPO INTERDISCIPLINAR Y EL PAPEL DEL PROFESIONAL DE ATENCIÓN DIRECTA.

Como hemos visto en el Servicio de Ayuda a Domicilio pueden intervenir diferentes profesionales. Cada uno realizará las tareas que le competen, pero las actuaciones no serán de forma aisladas, sino que forman parte de un equipo de trabajo.

El Equipo interdisciplinar está formado por profesionales de diferentes disciplinas que se interrelacionan de manera coordinada para intervenir con cada usuario.

El equipo de ayuda a domicilio está formado como mínimo por el trabajador social, que realiza las funciones de coordinador del servicio, y los auxiliares de ayuda a domicilio, que realizan las tareas de atención personal y doméstica.

El V convenio marco estatal de servicios de atención a las personas dependientes y desarrollo de la promoción de autonomía personal publicado en 2008 y vigente hasta 31 de diciembre de 2011, establece las condiciones para los trabajadores y usuarios del Servicio de Ayuda a Domicilio; y en el artículo 14 aparece la siguiente clasificación profesional:

 

 

 

Estos perfiles se refieren tanto a la atención a la dependencia en domicilio, como en los centros sociosanitarios

El trabajo en equipo es uno de los elementos fundamentales del servicio de ayuda a domicilio. Ningún profesional trabaja de forma aislada, sino coordinada bajo la dirección de un equipo integral que abarca todas las áreas para cubrir así todas las necesidades. Por lo tanto, el carácter del servicio es claramente dinámico, y se va modificando y adaptando continuamente a las necesidades y demandas que van surgiendo diariamente. Para ello es imprescindible actuar con flexibilidad y dejar a un lado los automatismos y los comportamientos mecánicos, tratando a cada persona como un caso único y exclusivo que precisa de un plan de actuación individual.

A.                     Funciones del coordinador del Servicio de Ayuda a Domicilio

Al frente del equipo de ayuda a domicilio encontraremos en la mayoría de los casos a un trabajador social, quien marcará las pautas de actuación de cada integrante, y realizará un seguimiento de cada caso, resolviendo todas las dudas y cuestiones que pudieran aparecer. Funciones:

  • Organizar el trabajo de los auxiliares y realizar un seguimiento conjunto de cada caso, de forma individual y en Valorar las acciones que se realicen.
  • Mantener el contacto con los usuarios por teléfono y de forma
  • Comunicarse periódicamente con los otros profesionales con el fin de coordinar las
  • Organizar y supervisar el trabajo del auxiliar de coordinación.
  • Recoger las necesidades formativas de los auxiliares de ayuda a domicilio y diseñar las actividades de formación

 

B.                     Funciones del auxiliar de ayuda a domicilio

Los auxiliares domiciliarios son la piedra angular del servicio por su papel de acción directa sobre el usuario. Mantendrán contacto permanente con el trabajador social informando del desarrollo de su trabajo y de todos los acontecimientos y cambios que puedan ir apareciendo a través de contactos personales y telefónicos. De esta manera todos los profesionales están informados de las actuaciones del equipo completo, evitando malos entendidos o confusiones por falta de información y coordinación. Funciones:

  • Actividades de carácter personal: cuidados personales (higiene, alimentación, vestido, traslados y movilizaciones). Administración de medicación de forma correcta y según prescripción médica, gestión domiciliaria, instrucciones para la utilización de productos de
  • Actividades de carácter domiciliario: limpieza integral del hogar, (cuidado de la ropa, limpieza de dormitorios, mobiliarios, superficies, cocina, baños) confección de la lista de la compra y elaboración básica de los
  • Actividades de apoyo familiar y relaciones con el entorno: evitar situaciones de soledad, fomentar la participación en actividades lúdicas, sociales y terapéuticas, realización de trámites sanitarios (citas médicas) y administrativos, potenciar una vida saludable y activa, facilitar estrategias para que mantenga lazos y vínculos familiares y

 

C.                     Funciones del psicólogo en la ayuda a domicilio.

  • Participar en el equipo realizando pruebas o valoraciones psicológicas
  • Orientar sobre las intervenciones psicosociales que se desarrollen con la persona
  • Proporcionar pautas de intervención psicosocial a los
  • Colaborar en las actividades de formación a los usuarios y

 

D.                     Funciones del fisioterapeuta

  • Aplicar tratamientos y estrategias rehabilitadoras
  • Formar parte del equipo para la valoración y realización de pruebas relacionadas con las capacidades funcionales del usuario. Realizar el seguimiento y evaluación del
  • Asesorar a los auxiliares sobre las pautas de movilización, y tratamientos con el fin de mejorar la atención al

 

E.                     Funciones del terapeuta ocupacional

  • Programar, supervisar y desarrollar actividades relacionadas con la psicomotricidad, lenguaje y rehabilitación personal y
  • Formar parte del equipo para la valoración y realización de pruebas para determinar la capacidad funcional de la persona. Seguimiento y evaluación del
  • Dar pautas a los auxiliares sobre las materias de su
  • Reeducar a los usuarios en la realización de las AVD, adaptación al ambiente, psicomotricidad, entrenamiento de la memoria, ..

 

F.                     Funciones del logopeda

  • Evaluar junto con el equipo interdisciplinar los trastornos de comunicación, establecer un diagnóstico y un plan de intervención.
  • Realizar las intervenciones necesarias y en su caso implantar un SAAC (Sistema Alternativo Aumentativo de Comunicación) y uso de productos de
  • Realizar el seguimiento y evaluación del
  • Dar pautas a los auxiliares para mejorar las estrategias de comunicación.

 

Coordinación del equipo de ayuda a domicilio

Es importante que el equipo de ayuda a domicilio trabaje de forma coordinada y para ello es importante tener en cuenta las siguientes actuaciones:

  • Acordar unos criterios comunes de actuación
  • Establecer canales de comunicación sistematizados y fluidos, utilizando un lenguaje común y comprensible para todos los miembros del equipo (reuniones de equipo, hojas de registro, cuadernos).
  • Respetar el trabajo del Mostrar respeto por todas las aportaciones.
  • Delimitar competencias. Así evitar el intrusismo profesional, concretar las tareas de cada miembro del
  • Establecer y respetar la figura del coordinador, ya que garantiza la buena marcha del trabajo

Además de las reuniones de equipo, la comunicación entre los miembros puede ser a través de la comunicación telefónica, para que las incidencias puedan recibirse de forma rápida y ser eficaces en las intervenciones. También son útiles las nuevas tecnologías: foros, chat, e-mail… para comentar aspectos del trabajo diario.

Un buen trabajo en equipo es más que la suma de todas las intervenciones individuales, ya que se enriquece no sólo con las aportaciones personales y profesionales, sino también con las interacciones de sus miembros.

Cada cierto tiempo se programarán de nuevo los objetivos de cada plan individual en función de las nuevas necesidades detectadas, teniendo en cuenta los deseos y preferencias de la persona mayor y su familia.

 

  • LOS CUIDADORES PRINCIPALES Y EL SERVICIO DE AYUDA A DOMICILIO

Cuando se inicia el cuidado del familiar, el cuidador principal no es consciente en muchos casos de que será la persona que asuma la mayor responsabilidad sobre los cuidados, y que éstos le obligarán a dedicar una gran cantidad de su tiempo y de su energía física y mental para ello. Situación que se mantendrá durante un largo periodo.

La concesión de la prestación del servicio de ayuda a domicilio a un usuario supone, para el cuidador principal, una ayuda fundamental. Las tareas y obligaciones que tenía que hacer solo comienzan a realizarse con el apoyo profesional de los trabajadores del servicio.

No obstante, la mayoría de la responsabilidad del cuidado de la persona dependiente recae sobre el cuidador principal ya que el servicio de ayuda a domicilio se desarrolla, en el mejor de los casos, durante unas pocas horas al día. Por tanto, el servicio de ayuda a domicilio, además de la función de prestación de cuidados que tiene encomendada, tiene que:

 

  • Actuar como educador del cuidador principal, para dotarle de los recursos y estrategias necesarios para mantener un buen nivel de cuidados el resto del día.
  • Ser un apoyo emocional para el
  • Prestar información al cuidador sobre la enfermedad y la situación concreta del
  • Aportar pautas y estrategias de cuidado adecuadas, que den solución a los problemas específicos del
  • Fomentar la colaboración y cohesión familiar sin sustituir nunca el papel de la
  • Recomendar al cuidador programas de respiro familiar como centros de día.
  • Recomendar al cuidador la utilización de grupos de apoyo dentro de los recursos sociales existentes donde pueda compartir su experiencia, además de ser espacio de formación en habilidades, y de estrategias de afrontamiento eficaz de la situación.

 

  • USO DEL VOCABULARIO BÁSICO DE LA ATENCIÓN DOMICILIARIA

Atención doméstica: ayuda a la persona en las actividades instrumentales de la vida diaria. Entre las actuaciones realizadas, se incluyen la compra y preparación de comidas y la limpieza del hogar.

Atención personal: ayuda a la persona en el desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria. En este grupo de prestaciones se incluyen, además, las gestiones y los acompañamientos, ya que son actividades que recaen directamente sobre la persona usuaria atendida.

Cuadrante horario: documento que recoge las atenciones que tiene asignadas el profesional de asistencia domiciliaria, junto con el horario de atención. Suele ser de carácter semanal.

Cuidador principal: aquella persona que, aunque no pertenece al mundo sociosanitario ni se ha formado como tal, es el responsable del cuidado y atención de la persona dependiente en el domicilio. Suele ser un familiar del mismo.

Parte de trabajo: documento donde se recogen las actuaciones de atención doméstica y/o personal a desarrollar con el usuario y su domicilio. En muchas ocasiones forma parte del cuadrante horario.

Servicios de atención domiciliaria: conjunto de servicios de carácter sociosanitario destinados a la atención de personas dependientes en el domicilio del mismo (servicios de ayuda a domicilio, teleasistencia…).

Servicios Sociales: instituciones públicas encargadas de la atención social de los ciudadanos. Son los responsables de la prescripción de los servicios de atención domiciliaria a los usuarios.

Usuario del Servicio: persona objeto de la atención domiciliaria.

 

  • PRINCIPIOS ÉTICOS DE LA INTERVENCIÓN SOCIAL CON PERSONAS Y COLECTIVOS CON NECESIDADES ESPECIALES. ACTITUDES Y APRECIO POR LOS PRINCIPIOS ÉTICOS DE LA INTERVENCIÓN CON PERSONAS DEPENDIENTES.

La Deontología hace referencia a los principios y reglas éticas que regulan y orientan una actividad profesional. En el caso del trabajo diario del auxiliar domiciliario, caben destacar dos aspectos fundamentales que lo hacen especialmente necesitado de guiarse por unos principios éticos sólidos: Por un lado, trata con personas en situación de vulnerabilidad, por lo que su objetivo último será el respeto a la dignidad de la persona. Y, por otro lado, se trata de un trabajo que se realiza fundamentalmente en el domicilio del usuario, lo que le otorga características muy especiales.

 

2.6.1. PRINCIPIOS DEONTOLÓGICOS

Los principios deontológicos que deben orientar la práctica profesional de la asistencia domiciliaria son:

  • Respeto por la dignidad de la persona. Sea cual sea la situación de la persona atendida, no se puede perder la consideración de su valor como persona.
  • El respeto debido hacia las personas con las que se interviene impone reconocer las diferencias encontradas en cada una de las casas, sean de nacionalidad, de religión, de opinión política o de formas de vida, asegurando a cada individuo la misma calidad de servicio y adaptando la forma de intervención.
  • Promoción de la autonomía del usuario, así como de la independencia en las decisiones sobre su propia vida, en la medida en que las circunstancias lo
  • Compartiendo las tareas, dejando toda posición de superioridad o de
  • No imponiendo los propios valores, sino sugiriendo diversidad de otros
  • Adaptándose, tanto como sea posible, a los comportamientos y hábitos de las personas
  • Dando a los menores atenciones, sin sustituir a sus
  • Respeto por la intimidad de la
  • Respetar a cada miembro de la unidad convivencial así como mantener el secreto profesional sobre cualquier aspecto de la
  • No modificar el orden ni la situación de los objetos del hogar sin consultar al usuario del

 

  • Medir las repercusiones de nuestro comportamiento en el interior del marco de vida de la persona usuaria. En particular, ser cuidadosos en el mantenimiento de bienes y objetos que pertenecen a las
  • Respecto al hogar de la persona usuaria, es importante evitar gastos y ruidos
  • Ser una persona discreta, tanto de cara al exterior como dentro de la familia. Ello implica:

+ Evitar comentarios sobre nuestra vida personal.

+ Mantener actitudes imparciales, no evidenciando ningún tipo de posicionamiento, tendencia o simpatía especial por ningún miembro de la familia. Debemos evitar emitir juicios y opiniones.

+ No hacer comentarios sobre los otros casos de los que somos responsables.

+ Ser prudentes respecto a temas económicos externos a la propia administración del usuario.

  • No imponer las propias opiniones sobre un determinado aspecto, sino sugerir aquello que se crea más oportuno y, en todo caso, utilizar los conocimientos
  • Ofrecer una actitud cercana y de confianza, sin caer en paternalismos o faltas de
  • Actuar como garante de la seguridad de las personas usuarias y su familia, así como vigilancia de nuestra propia seguridad en el desarrollo de la labor profesional. Mención especial al uso de guantes en las actividades de aseo y cuidado personal, y estériles en la realización o ayuda en las
  • Reclamar a la institución para la que se trabaja, y a la vez utilizar y poner en práctica, todos los procedimientos y medios necesarios para el desarrollo de un trabajo de
  • Registro de las actuaciones realizadas, para asegurar el seguimiento y cumplimiento de los objetivos marcados y los planes de actuación desarrollados con el
  • Absoluta observancia del secreto
  • Responsabilidad del auxiliar sobre el trabajo, las intervenciones y los métodos
  • No aceptar propinas, regalos, ni favores de los usuarios, así como relaciones de carácter laboral fuera de la actuación profesional que tenemos
  • Evitar el contacto con el usuario fuera del horario estipulado para la atención, así como no facilitar medios de contacto personales (teléfono, dirección de ..)
  • Ser una persona muy pulcra y cuidadosa respecto a la higiene y aspecto personal (ropas, cuerpo, etc.), ya que como educadores de hábitos debemos ser un modelo a seguir para el usuario. Interesarse por las mejoras y perfeccionamiento de los procedimientos y técnicas de su profesión. Adoptar una actitud de ampliación de competencias y conocimientos, realizando las actividades de formación pertinentes (que deberá exigir a la institución para la que trabaje).
  • No fumar ni comer en el domicilio de los
  • Notificar la renuncia a un servicio con la antelación suficiente (unos 15 días) y en ningún caso continuar realizando (nosotros o algún conocido) el servicio de forma particular e
  • Comunicar las faltas de asistencia o retrasos puntuales al trabajo con la mayor antelación posible para que tanto la entidad como la familia puedan tomar las medidas

2.6.2. ACTITUDES

La manera de atender y cuidar a las personas dependientes está muy condicionada por las ideas, emociones y actitudes de quienes lo llevan a cabo. Por tanto, es importante que el profesional reflexione sobre sus ideas y pensamientos sobre el envejecimiento y la dependencia, evitando estereotipos y actitudes negativas sobre el mismo.

Es necesario para el desempeño de las tareas de cuidado presentar unas actitudes positivas, como satisfacción y compromiso con el trabajo realizado, optimismo ante los problemas que se nos planteen, visión positiva ante las circunstancias del trabajo, … Así mismo, es también esencial mantener actitudes que favorezcan la independencia del usuario, y emplear unas habilidades sociales y de comunicación adecuadas, tales como capacidad de empatía, respeto, utilizar un lenguaje adecuado, comunicación orientadora, …

 

2.6.3. VALORES

Los valores sirven como principios que dan orientación a nuestra manera de actuar con nosotros mismos y con los demás. Cada persona tiene sus propios valores, dependiendo de su valoración y adhesión a estos principios.

El profesional de ayuda domiciliaria debe tener clarificados sus propios valores personales, puesto que éstos se manifiestan a través de la conducta en la prestación de sus servicios. Valores como el humanismo, el respeto, la tolerancia, la honestidad o la responsabilidad serán unas sólidas pautas morales sobre las que asentar su trabajo.

 

2.7.- CONFIDENCIALIDAD A LA HORA DE MANEJAR INFORMACIÓN PERSONAL Y MÉDICA.

Se entiende por confidencialidad, en el ámbito de la atención domiciliaria, el derecho de la persona usuaria al respeto de la privacidad de todos los datos relacionados con su persona por parte de los profesionales, incluyendo los datos e información de carácter sanitario.

Se entiende por secreto profesional, el deber de custodiar la información relativa a la persona usuaria, revelada por ella o conocida a través de la relación profesional establecida por y para su atención.

Hay que guardar el secreto profesional y la confidencialidad ante los datos de las personas usuarias. Su divulgación podría suponer su estigmatización o discriminación.

Se mantendrá en todo momento con la persona usuaria una relación de confianza y respeto a la intimidad, así como de confidencialidad con la información sensible que reciba de él, a no ser que la no comunicación de la misma pueda causar perjuicio mayor a la propia persona usuaria o a terceros.

Se hará saber a la persona usuaria, siempre que su capacidad cognitiva se lo permita, que las informaciones que traslade se mantendrán en un ámbito de respeto y reserva, no haciéndose uso de ellas indebidamente.

 

2.7. RESPETO POR LA INTIMIDAD DE LAS PERSONAS DEPENDIENTES

Además de la confidencialidad, el auxiliar debe mostrar respeto por la intimidad de las personas dependientes, esto es, el derecho de las mismas a mantener sus vidas, sus actos y sus circunstancias personales fuera de la “vista de los demás”. El respeto a la intimidad es un derecho fundamental de cualquier persona. En este sentido, caben destacar algunas pautas de actuación:

 

  • Comentar los aspectos referentes al estado o evolución de los enfermos en voz
  • Nadie más que el usuario debe saber si está enfermo o si se le debe practicar determinado Se evitará exponer o mostrar listados de usuarios, datos médicos, evolución de su estado…
  • Abstenerse de hacer comentarios frívolos (con otro/as auxiliares…) sobre cualquier circunstancia de salud o personal tanto del usuario como de su
  • La información personal del usuario no deberá usarse para fines distintos de los
  • Todo documento en el que aparezca el nombre de un usuario deberá sustraerse del alcance de personas ajenas al ámbito asistencial.
  • No se permitirán filmaciones o fotografías en las que se pueda identificar a los usuarios sin su autorización expresa o la de la familia en caso de
  • Sólo las personas autorizadas podrán acceder a las aplicaciones informáticas que recojan datos del usuario, utilizando su clave de acceso, personal e
  • En el transcurso del aseo o cura de un usuario se respetará al máximo su legítimo pudor a mostrar la desnudez o las partes más íntimas de su
  • El profesional de apoyo domiciliario, en el ejercicio de sus funciones, invade con frecuencia la “esfera personal” o zona íntima de los usuarios, por lo que se hace necesario ser extremadamente cuidadoso y respetuoso a la hora de realizar las técnicas y los cuidados, informando en cada momento de qué se va a hacer, cómo, durante cuánto tiempo y para qué.

2.9.- MANTENIMIENTO DE LA HIGIENE Y PRESENCIA FÍSICA PERSONALES DEL PROFESIONAL DE LA AYUDA A DOMICILIO.

La imagen que el auxiliar da a los usuarios es la imagen del servicio de ayuda a domicilio ante ellos. Hay que preocuparse por causar una buena primera impresión en la persona usuaria y una buena imagen, y conservarla cada día. La buena apariencia puede crear sentimientos de confianza y acercamiento por parte de las personas usuarias, haciendo más agradable el servicio.

Por otra parte, el auxiliar debe “predicar con el ejemplo”. No sólo porque persigue con el usuario los objetivos de aseo, higiene y presencia física correcta, sino también porque esto afecta no sólo en el aspecto físico sino en el psicológico.

Para ello ofrecemos una serie de consejos básicos:

La higiene personal:

Marca las pautas de higiene que esperan las personas usuarias.

  • Hay que tener las uñas bien recortadas y limpias, y lavarlas antes y después de atender al usuario (aun llevando guantes).
  • Se debe mantener el cabello siempre limpio, recogido y cuidado (con buen aspecto y bien peinado)
  • Es esencial ducharse y bañarse de manera habitual. Si se utilizan colonias tendrán que ser discretas, evitando el uso de perfumes. No utilizar desodorantes como sustitutos del baño o de la

El vestuario:

  • Llevar el uniforme o ropa de trabajo bien lavada y
  • Hacer visible en la ropa de trabajo el nombre del trabajador para favorecer la orientación del usuario si tiene problemas para
  • Llevar limpios el calzado y los
  • No llevar joyas ni objetos que supongan un riesgo o dificulten la
  • Procurar no salir del domicilio vestido/a con el

 

La expresión:

  • La cara revela los sentimientos; a través de la expresión no sólo les mostrará cómo se siente en ese momento el trabajador, sino también sus sentimientos hacia
  • La sonrisa se contagia. La gente responde a las sonrisas y adopta una actitud más
  • El contacto visual es una manera de mostrar interés por lo que la otra persona dice; hay que mantener siempre contacto visual con la persona con la que nos
  • El lenguaje corporal transmite información.
  • Hay que mantener siempre una buena postura, para tener una buena apariencia y para evitar molestias derivadas de una inadecuada posición.
  • Evitar realizar gestos que reflejen inquietud, inseguridad…, por ejemplo, jugar con el reloj, con el anillo, bostezar, tocarse el pelo, hurgarse las uñas, tamborilear con los dedos, con los pies, con el bolígrafo, morderse las uñas, mirar el reloj, rascarse…

La voz:

  • Adaptar el tono a los posibles déficits auditivos del

 

2.10. ATENCIÓN INTEGRAL DE LAS PERSONAS. TÉCNICAS DE HUMANIZACIÓN DE LA AYUDA.

2.10.1-  ATENCIÓN INTEGRAL DE LAS PERSONAS

El hombre es un ser único en el que conviven distintas realidades o niveles (físico, mental y emocional, relacional, y espiritual). La atención integral hace referencia a tener en cuenta a la persona en su totalidad.

Estos niveles son dependientes los unos de los otros y un cambio en uno de ellos afectará, en mayor o menor medida, a los demás. Por lo tanto, cuando la persona evidencia problemas de funcionamiento a nivel físico, por ejemplo, hay que tener en cuenta que estos problemas tendrán su correlato en los otros niveles. La calidad de vida es el resultado de lograr el equilibrio entre las múltiples dimensiones que forman la persona.

Pero además, esta estructura multidimensional de la persona está siempre en continua interacción con el entorno, con lo que podemos decir que la persona es además una estructura plurirrelacional.

La enfermedad y las situaciones de dependencia tienden a producir una desestructuración que siempre será global, es decir, que en mayor o menor medida, afectará a todas las dimensiones de la persona, así como también a la interacción de ésta con su entorno. Por lo que atender a una persona dependiente supone realizar una serie de intervenciones de “reconstitución” de ésta, interviniendo en todas sus facetas y en la relación con su entorno.

 

 

Atención a la dimensión corporal:

Es algo inherente a la propia asistencia. Para ello, hay que ofrecerle atención médica y de enfermería, atender la higiene, cuidar la alimentación, aliviar el dolor, atender el patrón de eliminación del enfermo, favorecer el confort y la seguridad física, etc.

Esta atención se debe realizar con una actitud humanizada (es decir, con amabilidad, empatía, acompañamiento,…) y de competencia profesional, a través de un proceso de formación continuada.

 

Atención a la dimensión psicológica:

Supone acercarse al conocimiento del mundo emocional (funcionamiento mental) de la persona y cubrir sus necesidades. Conocer cómo es la persona y cómo vive la enfermedad, comprenderla (poniéndose en su lugar) y apoyarla y acompañarla emocionalmente)

 

NECESIDAD COMENTARIO
Seguridad Sentimiento de protección ante una amenaza
Pertenencia Deseo de sentirse necesario y no suponer una carga para  los demás.
Amor Necesidad de expresión de afecto y contacto humano.
Entendimiento Necesidad de comprender las explicaciones sobre los síntomas y sobre la naturaleza de la enfermedad.
Aceptación Necesidad de ser aceptado con independencia del estado de ánimo, la sociabilidad y la apariencia.
Autoestima Se favorece involucrando al enfermo en la toma de decisiones, especialmente en aquellas que se refieren a su dependencia física.
Confianza Necesidad de una comunicación honesta con la familia y los cuidadores. Seguridad de estar recibiendo el mejor cuidado posible.

 

Atención a la dimensión social:

Hay que favorecer las relaciones sociales de la persona atendida con su entorno. Para ello, hay que conocer la situación de la persona (cultural, económica, social…) y apoyarla decididamente ante el rechazo y la exclusión social que algunas enfermedades (como los trastornos mentales, por ejemplo) todavía hoy conllevan.

 

Atención a la dimensión espiritual:

La atención a la dimensión espiritual y trascendental en la persona dependiente la hemos de entender en un sentido amplio que incluya:

  • Atención religiosa-espiritual (respetando la voluntad y creencias de cada persona)
  • Atención a la parte trascendental de la persona, que se ve afectada ante la enfermedad:
  • Sentido de la vida y la existencia
  • Valores personales
  • Criterios morales que rigen decisiones y conductas de la persona

La atención integral además supone:

Personalización de la atención

No hay enfermedades sino enfermos. La persona atendida es más que unos síntomas, un diagnóstico o una situación de dependencia; tiene un nombre, una historia, unas costumbres…

 

Respeto absoluto de la dignidad de la persona

Respeto absoluto de sus derechos como ciudadano, independientemente de su edad, raza, sexo, posición económica y social, creencias, tendencia sexual, etc. Poniendo énfasis en los derechos de intimidad y confidencialidad.

 

2.10.2- TÉCNICAS DE HUMANIZACIÓN DE LA AYUDA

En el ámbito domiciliario humanizar la ayuda se refiere a hacer humana la asistencia, en todas las esferas de la persona, y no quedarse simplemente en la dimensión técnica de la atención.

El profesional debe aplicar una serie de técnicas que permiten humanizar la asistencia. Además de emplearlas en el trabajo e interacciones cotidianas, debe ser capaz de transmitirlas y enseñarlas a las personas usuarias y sus familiares. Entre ellas:

Empatía: Ponerse en el lugar de la persona y/o su familia. Detrás del comportamiento de cada persona siempre hay una razón, un miedo, una frustración, una dificultad. Es importante ponerse en el lugar de la persona, meterse en su piel, acercarse desde el punto de vista emocional al modo en el que está viviendo la situación: cómo le afecta, que supone para él/ella, cómo se siente…

Escucha activa: No sólo consiste en captar y comprender las palabras que se dicen, sino prestar atención a los sentimientos. Es escuchar a través del lenguaje verbal y no verbal (silencios, gestos, miradas…, dan pistas de determinados estados emocionales). Significa escuchar y atender y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla.

La escucha activa implica:

  • no interrumpir,
  • mirar a los ojos,
  • tener actitud y postura de disponibilidad, sin sensación de tener prisa,
  • sentarse al lado,
  • no distraerse,
  • dar señales de que se está escuchando,
  • no juzgar ni hacer gestos de valoración, aunque las manifestaciones sean de irritabilidad o indiquen una crítica.
  • No ofrecer ayuda ni soluciones prematuras
  • No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: “no te preocupes, eso no es nada”
  • No contar la “propia historia” cuando el otro necesita
  • No utilizar contraargumentos. Por ejemplo, la persona dice “estoy cansado” y responderle “y yo también”.
  • Evitar el “síndrome del experto”: ya tienes las respuestas al problema de la otra persona antes incluso de que haya contado apenas lo que le

 

Expresión de la emoción: Drenar emociones, cuando éstas son vivencialmente intensas es absolutamente necesario y terapéutico. Su represión conduce a la acumulación de tensión que aumenta innecesariamente el malestar emocional. La expresión en el clima adecuado, por el contrario, facilita la relajación.

 

Evitación de mensajes impositivos: Tiene que … , debe de… La imposición genera actitudes contrarias a las que se persigue, es más útil sugerir.

Refuerzo: Las sensaciones positivas son necesarias para contrarrestar las dificultades personales. Reconocer las buenas actuaciones, comprender las malas, en la persona atendida.

Asertividad: Es fundamental para poder comunicarse, expresar los sentimientos, inquietudes, aspiraciones,… sin provocar rechazo en la otra persona.

Las claves de la comunicación asertiva:

  • Expresar las intenciones de forma directa, pero relajada, dirigiéndose al interlocutor por su nombre y haciéndole partícipe.
  • Es importante mantener el contacto visual con nuestro interlocutor y la cercanía, pero sin invadir su
  • Es imprescindible defender las propias opiniones y puntos de vista, sin dejar de respetar a la otra

 

  • DINÁMICA DE LA RELACIÓN DE AYUDA: ADAPTACIÓN, DIFICULTADES, LÍMITES Y PREVENCIÓN DE RIESGOS PSICOLÓGICOS

Se entiende por relación de ayuda un intercambio humano y personal entre dos seres humanos. En este intercambio, uno de los interlocutores (en nuestro caso el profesional de atención domiciliaria) captará las necesidades del otro (la persona usuaria), con el fin de ayudarle a descubrir otras posibilidades de percibir, aceptar y hacer frente a su situación actual.

La relación de ayuda busca cambios en la conducta de la persona, persiguiendo modificaciones que sean importantes para ella. Para lograr cambios duraderos, el impulso tiene que venir de dentro.

 

En el caso de personas dependientes, los cambios buscados pueden traducirse en una actitud positiva ante la enfermedad y las situaciones de dependencia, ayudando a integrar la experiencia en su propia vivencia, aceptando los límites, ayudando a aclarar aquellas situaciones que provocan miedo y sufrimiento, resolviendo los conflictos que pueden surgir en la persona, animando a luchar contra la enfermedad y no abandonarse a ella.

 

Podemos distinguir varias etapas en la dinámica de la relación de ayuda:

  • Configuración del encuentro personal: acogida y orientación. Esta fase se refiere a la recepción adecuada del usuario tanto en el ámbito físico como psicológico. Así en el ámbito físico se dan las características que debe tener el espacio físico, al igual que el aspecto, expresión, que debe tener el profesional para mostrar una sensación de acogida a la persona usuaria. En el ámbito psicológico se vuelve a hacer hincapié en la empatía, disponibilidad, etc. que debe mostrar el profesional.
  • Exposición, clarificación e identificación del problema. El objetivo último de esta fase es definir el problema. Para ello es necesario que el profesional ponga en práctica la empatía, escucha activa, respeto, así como saber ayudar a la persona usuaria a concretarse en su problema y a comprometerse y responsabilizarse del tratamiento terapéutico. Conviene también analizar las actitudes tanto positivas como negativas que puede mostrar la persona usuaria durante esta
  • Confrontación y reestructuración del problema. El profesional debe ayudar a la persona usuaria a cambiar su visión del problema y ver en esta nueva visión perspectivas de solución, debe concienciar a la persona de que es la responsable de sus experiencias y vivencias, debe enseñarle a aceptar que existen problemas que no se pueden solucionar, etc. también se explican las actitudes que tanto el profesional como la persona atendida deben tener o
  • Iniciación del plan de acción. Hace referencia a la decisión del diagnóstico, de los objetivos y la puesta en marcha de acciones encaminadas a la resolución de los
  • La evaluación. Debe ser tanto una autoevaluación como una evaluación del proceso completo: ¿se cumplieron los objetivos?

Algunas de las dificultades que pueden surgir son:

  • No saber qué decir ante determinadas situaciones y
  • Miedos de los profesionales al enfrentarse ante determinadas circunstancias.
  • Falta de comprensión y aceptación de la persona usuaria y de la manera de manifestar sus necesidades y su entendimiento de la enfermedad, especialmente cuando la persona procede de un entorno cultural diferente al
  • Hacer nuestro el sufrimiento de la persona usuaria.

Uno de los riesgos psicológicos más presentes en la relación de ayuda es la aparición de un excesivo compromiso emotivo con la persona usuaria. Hay que saber “desconectar” al acabar nuestra intervención, evitando que las cuestiones relacionadas con el desarrollo de nuestro trabajo persistan una vez terminada nuestra labor, y que se manifiesten durante nuestra propia vida personal.

Otro riesgo presente es la aparición de lo conocido como Síndrome de Burn-out (quemarse). Aparece en el profesional como una respuesta al estrés crónico, que surge al trabajar bajo “condiciones difíciles” en contacto directo con las personas usuarias, y que puede tener consecuencias negativas para la persona.

 

Para la prevención de estos riesgos, Malasch recomienda utilizar ciertas rutinas que permitan descargar esta situación cotidiana y comenzar a separar el trabajo a domicilio del trabajo exterior; las relaciones laborales de las relaciones personales o íntimas (tener presente que las personas usuarias no son nuestras amigas). Las citadas rutinas pueden ser:

  • Paseo periódico
  • Realización de ejercicio físico
  • Momentos para uno solo de contemplar un paisaje, oír música, tumbarse sin hacer nada, ciertos ejercicios de relajación.

En definitiva, todo aquello que permita reequilibrar la energía y desarrollar gradualmente una especie de separación o distancia, la cual es indispensable para sobrevivir a largo plazo en la relación de ayuda.

 

  • LA INTERVENCIÓN EN LAS SITUACIONES DE DUELO

El duelo es el proceso por el que pasa una persona que sufre una pérdida. Se define como una reacción adaptativa natural, normal y esperable ante la pérdida de un ser querido. Permite reestablecer el equilibrio roto con la muerte del ser querido. Prepara para vivir sin la presencia física de esa persona y mantiene el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente.

El duelo no es una enfermedad, aunque resulta ser un acontecimiento vital estresante de primera magnitud, que tarde o temprano hemos de afrontar, casi todos, los seres humanos.

Resulta especialmente relevante cuando se pierde a alguien muy importante en nuestra vida y, pese a ser algo natural, puede suponer un gran dolor, desestructuración y desorganización en la vida del doliente.

No requiere en la mayoría de los casos de intervenciones específicas, siempre que el doliente disponga de recursos adecuados tanto internos como externos para hacer frente a la pérdida. Sólo en un 10-20% de los casos suele presentar dificultades, derivando en lo que conocemos como duelo complicado o patológico.

El duelo es un proceso único e intransferible. Cada persona vive el dolor de una manera única, no hay dos duelos iguales de la misma manera que no hay dos personas iguales.

El duelo es un proceso complejo, tiene una cronología indeterminada, no podemos establecer exactamente cuándo empieza ni cuándo termina, en algunos casos puede durar toda una vida. En los casos de enfermedad terminal, como sucede en la demencia muy avanzada, puede comenzar antes del fallecimiento. Aunque su duración es muy variable, podemos considerar que los dos primeros años suelen ser los más duros, luego se experimenta un descenso progresivo de malestar emocional. De todos modos, cada persona tiene su propio ritmo y necesita un tiempo distinto para la adaptación a la nueva situación.

Está condicionado por el entorno socio-cultural. Aunque el duelo es una experiencia universal, los ritos y ceremonias que ayudan a afrontar la realidad de la pérdida están influenciados por el entorno socio-cultural en el que nos encontramos.

2.12.1. TIPOS DE DUELO. ETAPAS DEL DUELO

La enorme variabilidad del duelo depende de las características de la persona en duelo, su situación personal y antecedentes, de “quién” es la persona fallecida para el doliente, de las causas y circunstancias de su fallecimiento, de las relaciones sociofamiliares, y de las costumbres sociales, religiosas, etc. de la sociedad en la que vive. No obstante, podemos describir a grandes rasgos la evolución del duelo a lo largo del tiempo:

  • Duelo anticipado (pre-muerte). Es un tiempo caracterizado por el shock inicial ante el diagnóstico y la negación de la muerte próxima, mantenida en mayor o menor grado hasta el final; también por la ansiedad, el miedo y el centrarse en el cuidado del enfermo. Este período es una oportunidad para prepararse psicológicamente para la pérdida y deja profundas huellas en la
  • Duelo agudo (muerte y período alrededor de la muerte). Etapa de desconcierto y embotamiento. Son momentos intensísimos y excepcionales, de verdadera catástrofe psicológica, caracterizados por el bloqueo emocional, la parálisis psicológica, y una sensación de aturdimiento e incredulidad ante lo que se está viviendo, como si fuera irreal, con una sensación de embotamiento que se asemeja a una especie de shock psicológico, es una situación de auténtica despersonalización. Algunos autores señalan el carácter funcional de esta conmoción como un elemento de protección ante la gran carga aversiva que supone el momento de la muerte, es como si esta conmoción tuviera una función anestesiadora del dolor. Esta primera fase puede durar desde unas pocas horas hasta algunos días.
  • Duelo temprano. Etapa de anhelo y búsqueda de la pérdida. Desde semanas hasta unos tres meses después de la muerte. Pasadas estas primeras horas o días, aún no se puede aceptar la idea de la pérdida, los hábitos y costumbres siguen estando relacionados con el ser querido, lo que produce una continua añoranza del fallecido, todo lo que le rodea le recuerda su presencia y apenas se puede pensar en otra cosa. Es un tiempo de negación, de búsqueda del fallecido, de estallidos de rabia y/o culpa, y de intensas oleadas de dolor y llanto, de profundo sufrimiento. La persona no se da cuenta todavía de la realidad de la muerte. Esta fase que puede durar entre tres y cuatro semanas se caracteriza por una gran ansiedad e inseguridad pudiendo aparecer ataques de pánico e hiperventilación.

     Duelo intermedio. Etapa de desorganización y desesperación.

Desde meses hasta años después de la muerte. A medida que va pasando el tiempo, y se van acabando las ceremonias y rituales de despedida y las personas de su entorno que constituyen su apoyo social se tienen que reincorporar a sus actividades habituales, es cuando ese empieza a ser conscientes de la magnitud de la pérdida, de lo que significa no poder volver a compartir momentos y experiencias con la persona fallecida, …

Es un tiempo a caballo entre el duelo temprano y el tardío, en el que no se tiene la protección de la negación del principio, ni el alivio del paso de los años. Es una etapa que se caracteriza por una gran desesperación y tristeza. Es un periodo de tormentas emocionales y vivencias contradictorias, de búsqueda, presencias, culpas y autorreproches, … donde continúan las punzadas de dolor intenso que llegan en oleadas. Con el reinicio de lo cotidiano se comienza a percibir progresivamente la realidad de la pérdida, apareciendo múltiples duelos cíclicos en el primer año (aniversarios, fiestas, vacaciones…) y la pérdida de los roles desarrollados por el difunto (confidente, amante, compañero, el chapuzas, …). Aparecen largos períodos de apatía y desesperanza con ausencia de ilusión y visión de futuro, se tiene la sensación de que la vida ha perdido sentido. Es también un tiempo de soledad y aislamiento, de pensamientos obsesivos,… A veces es la primera experiencia de vivir solo, y es frecuente no volver a tener contacto físico íntimo ni manifestaciones afectivas con otra persona. Se va descubriendo la necesidad de descartar patrones de conducta previos que no sirven (cambio de estatus social) y se establecen unos nuevos que tengan en cuenta la situación actual de pérdida. Este proceso es tan penoso como decisivo, ya que significa renunciar definitivamente a toda esperanza de recuperar a la persona perdida.

Finalmente los períodos de normalidad son cada vez mayores. Se reanuda la actividad social y se disfruta cada vez más de situaciones que antes eran gratas, sin experimentar sentimientos de culpa. El recuerdo es cada vez menos doloroso y se asume el seguir viviendo. Varios autores sitúan en el sexto mes el comienzo de la recuperación, pero este período puede durar entre uno y cuatro años.

     Duelo tardío. Etapa de reorganización y recuperación.

Transcurridos entre 1 y 4 años, el doliente puede haber establecido un nuevo modo de vida, basado en nuevos patrones de pensamiento, sentimiento y conducta que puede ser tan grato como antes, pero sentimientos como el de soledad, pueden permanecer para siempre, aunque ya no son tan invalidantes como al principio. Las punzadas de dolor van disminuyendo en frecuencia e intensidad, empieza a mirar hacia el futuro en vez de hacia el pasado y a reconstruir su mundo, recuperando poco a poco la esperanza, estructurando el tiempo hacia actividades con proyección de futuro y permitiéndose un progresivo acercamiento a las emociones positivas, planteándose nuevos objetivos y la posibilidad de estar abierto a nuevas relaciones.

  • Duelo latente (con el ..) A pesar de todo, nada vuelve a ser como antes, no se recobra la mente preduelo, nunca se vuelve al estado anterior a la pérdida, claramente hay un antes y un después, aunque sí parece llegarse, con el tiempo, a un duelo latente, más suave y menos doloroso, que se puede reactivar en cualquier momento ante estímulos que recuerden…

 

2.12.2. TAREAS DEL DUELO

  1. En primer lugar aceptar la realidad de la pérdida asumiendo que la marcha es irreversible, en ocasiones vemos como algunas personas tratan evitar esta realidad guardando todas las posesiones del fallecido (momificación) con la fantasía inconsciente de tenerlas preparadas para cuando vuelva o convirtiendo su casa en lo que conocemos como “casa museo” en la que todo recuerda a la persona
  2. En segundo lugar trabajar las emociones y el dolor, permitiéndonos mostrar las emociones sin negar el sufrimiento que supone la pérdida.

 

  1. En tercer lugar adaptarse a un medio en el que el fallecido ya no está presente, desarrollando nuevas habilidades asumiendo nuevos roles y buscando significado y sentido a la propia
  2. Y por último recolocar emocionalmente al ser querido muerto, teniendo claro que la tarea no consiste en olvidar, sino en encontrarle un lugar en nuestra vida psicológica que nos permita continuar viviendo

 

2.12.3. INTERVENCIÓN EN LAS SITUACIONES DE DUELO

  1. INTERVENCIÓN GENERAL

Establecer una buena relación

Supone establecer una estrategia, unos objetivos, ser una persona empática con el doliente, sin juzgar, mostrando interés y comprensión…

Escucha activa:

Es atenta, centrada e intensa; es una escucha del otro y de uno mismo. En la atención a personas que sufren profundamente se debe recordar, casi continuamente que “yo soy yo y el otro es el otro”. Se puede impregnar de los sentimientos del doliente, pero sabiendo que son de él y no suyos.

Facilitación:

Es favorecer la comunicación, esperar, tener paciencia, es también hacerle un espacio al otro (al doliente) y darle “permiso” con nuestra actitud y ese clima “seguro” que hemos creado, para que cuente lo que se le ocurra o exprese sus emociones más profundas.

La tristeza, culpa, miedo, amor y alegría, serán partos más o menos fáciles, solo hay que estar y no interrumpir; mientras que la rabia siempre será un parto difícil.

 

Son técnicas facilitadoras de la comunicación: preguntas abiertas, miradas, silencios, ecos, asentimientos, hacer resúmenes para resituar mentalmente al doliente y ayudarle a identificar sus emociones.

Informar:

  • Explicarle que lo suyo es “único” y que tiene permiso para sentir lo que quiera y cuando
  • Aclararle que la evolución teórica del proceso es hacia el ajuste, que todos los seres vivos se adaptan instintivamente a las nuevas situaciones.
  • Orientarle sobre las dudas más habituales: “¿Es bueno ir al cementerio?, ¿y llorar…?, ¿y hablar siempre del muerto…?, ¿por qué ahora no me fío de nada ni de nadie, y porqué me parece todo distinto?, ¿por qué ahora tengo más miedo de morirme y a la vez quiero morirme?.

Normalizar: es asegurarle al doliente que lo que siente, piensa, hace… es totalmente normal y lo natural en su situación… Esto valida sus reacciones y sentimientos, los legitima, confirma, desculpabiliza y además puede seguir sintiéndolos.

Orientar: es guiar, sugerir, aconsejar… o incluso prescribir mediante instrucciones concretas determinadas conductas o rituales, y a veces lo contrario; por ejemplo, disuadir de una decisión precipitada,… “quiero vender este piso, creo que aquí no puedo vivir, son muchos recuerdos, entro en casa y es como una losa que se me viene encima…”.

Como orientación general, hay que desanimar la toma de decisiones importantes durante el primer año, pero a la vez hay que animar la toma independiente de decisiones menores.

También podemos asesorar en la reorganización familiar, explicando que la pérdida de uno de los componentes de la familia lo trastoca todo,… interacciones, roles, espacios, normas, autoridad, poder, economía,… todo se tiene que renegociar y reconstituir.

 

B. TECNICAS ESPECÍFICAS

A continuación, se exponen algunas otras técnicas a utilizar con dolientes:

  • Anticipación de fechas y situaciones: da sensación de Algunas fechas (aniversario de la muerte, cumpleaños, Navidades, Todos los Santos, etc.) son especiales y con ellas llegarán nuevos tirones de dolor que si han sido previstos, no sorprenden ni desmoralizan tanto al doliente.

El darse cuenta de lo que siente, en determinadas situaciones y saber por qué, también alivia. Así, por ejemplo, saber por qué, a veces, la gente hace como que no le ve (no saben qué decir, se sienten violentos), no le tratan como antes (ya no es pareja), o en las fiestas, fines de semana, vacaciones, lo pasa mal porque nota de forma más intensa su falta y no encuentra cuál es ahora su lugar…

  • Toma de decisiones, solución de problemas y adquisición de habilidades: A veces, la persona en duelo tiene un auténtico bloqueo cognitivo mezclado con miedo, su mundo se le ha venido abajo y todo puede ser extremadamente peligroso y difícil. En esta situación, es útil la ayuda en la toma de decisiones, comenzando con problemas sencillos, tratando de que la persona llegue a ser autónoma.

Otras veces se trata de adquirir habilidades que ejercía la persona fallecida (arreglar un enchufe, cambiar una bombilla, ir al banco, etc.) o de recuperar otras que tenía y que las ha perdido por la distribución de roles entre los dos. Cada logro en este sentido, supone una mejora de la autoestima.

  • Narración repetitiva de la muerte y contar historias sobre la persona fallecida: Hablar de la muerte La repetición del relato pormenorizado de la muerte quita intensidad a la emoción, lava, purga, abre la espita de la emoción y además libera, ordena y estructura el pensamiento, hace de la muerte una parte de nosotros mismos, la normaliza.

Hablar del muerto alivia. La narración de retazos de la vida del difunto, resitúa los vínculos y asegura que nunca se romperán, pero serán de otra manera. Con ello, el doliente perfila lo que fue y lo que es, reflexiona, busca, y tiene la oportunidad de ver que los vínculos son ahora distintos, pero perviven.

  • Prescripción de tareas y rituales: El objetivo sería reestructurar la cotidianeidad con conductas saludables. Para empezar se puede prescribir salir todos los días a la compra, andar un rato, sacar a pasear el perro, … esto le obliga a resocializarse a la vez que realiza una actividad
  • Hablar de los sueños y de las presencias: visuales, auditivas, táctiles …: Los sueños representan el mundo vivencial del doliente, su abordaje aporta información sobre su estado emocional. Las presencias (ver, oír o sentir que le toca el difunto) son descargas del cerebro, ante determinados estímulos, de parte de la información que tiene almacenada sobre el fallecido, es algo parecido al miembro fantasma (se siente aunque no está). Pasado el tiempo van desapareciendo progresivamente   los   fenómenos   alucinatorios,   pero    la información no desaparece nunca y basta un estímulo lo suficientemente intenso, (aniversario,…) para provocar emociones olvidadas, incluso años después. Es importante hablar con el doliente de estos fenómenos, para normalizarlos y evitar la idea de que el difunto está interviniendo en su vida (pensamiento mágico), o pensar que se está volviendo loco, ambas ideas muy presentes, por lo novedoso e intenso de las emociones que está
  • Sondas emocionales y preguntas terapéuticas: Las sondas emocionales son preguntas que tratan de atravesar las barreras defensivas y facilitan la comunicación. Son preguntas que rastrean las emociones y liberan parte de su tormenta Simplemente un ”¿Cómo te sientes?”.

También es conveniente indagar sobre las ideas de suicidio y valorar si hay riesgo, si es algo concreto o sólo una idea fugaz, o la pérdida del “norte” existencial (propia del duelo), y qué cosas (frenos y anclajes) se lo impiden y le sujetan a la vida.

–          Tópicos sociales al uso:

Los tópicos sociales, provocan lejanía emocional y a veces enfado. Conviene evitar las frases hechas, las seguridades prematuras y los consejos no pedidos como: “te acompaño en el sentimiento”, “ya verás cómo… se te pasará con el tiempo”, “lo que tienes que hacer es… irte de vacaciones y olvidarte de todo”.

Muchas veces los tópicos son fruto del nerviosismo y del no saber qué decir, por eso puede ser más adecuado verbalizar cómo nos sentimos: “no se qué decirte…estoy nervioso, esto también me afecta…”, o mejor todavía expresarlo de forma no verbal con un apretón de manos, una palmada, un abrazo, una mirada en silencio, … La comunicación no verbal es directa y sincera, transmite entendimiento y se capta fácilmente.

–          Detección de complicaciones y filtro del sistema:

Conviene estar atentos a las complicaciones del duelo y en caso necesario derivar al nivel especializado. De 10 a 20 personas de cada 100 hacen un duelo complicado: es un duelo que no acaba, donde persiste la depresión, la ansiedad y los problemas físicos y no se da una evolución de las etapas normales.

Por ejemplo, estilos de afrontamiento autolesivos (drogas, alcohol, psicofármacos, …) para tratar de evitar el dolor, o conductas repetitivas (juego, adicción al trabajo…). Aparición de enfermedades asociadas, como ansiedad, depresión, fobias, crisis de angustia,… sospecha de duelo patológico (intensa añoranza, culpa asfixiante, enfado continuo, deterioro de las relaciones con los cercanos…

–          Otras técnicas de uso especial con dolientes:

  • El teléfono puede ser útil en el apoyo ante una fecha significativa que se avecina, una recaída…
  • Para determinadas personas, el escribir, alivia, aclara y ordena sus ideas y emociones. Se puede sugerir escribir acerca de “las cosas que le dirías y no le has dicho”, o “tener un diario escrito con tus conversaciones con él”. También se puede dibujar.
  • Se puede recomendar, en un momento dado y dependiendo del contexto, la lectura de un libro de autoayuda.
  • Elaborar un álbum de fotos o atesorar una caja con recuerdos.
  • Visualizar vídeos del
  • Tener animales domésticos. A veces juegan un papel fundamental en el duelo, enganchan a la vida, permiten expresar cariño, hablarles las cosas que no se cuentan a nadie, al acariciarles se tiene el calor del contacto físico y con el paseo (si es un perro) la socialización es
  • Internet. Cada vez hay más recursos para las personas en duelo, desde los chats” de autoayuda en duelo hasta los cibercementerios en los que se pueden erigir verdaderos “monumentos” funerarios conmemorativos, pasando por psicólogos y asesores de duelo que desarrollan sus  sesiones terapéuticas directamente “on line”, o páginas de apoyo al duelo, nacionales e
  • “La reestructuración cognitiva en el duelo es muy útil. Ayuda al doliente a identificar los habituales pensamientos automáticos que disparan sentimientos negativos asociados a la pérdida, del tipo “no podré conseguirlo,… me pondré a llorar y arruinaré el bautizo,… ya no sirvo para nada, qué pinto yo en este mundo, nada tiene sentido,…”, y se le enseña a pararlos mediante detención de pensamiento e inocular ideas positivas, como: “seguro que puedo, seré capaz, me contendré,… ahora puedo ayudar a mi hija, ella me necesita,… puedo hacerlo,… puedo vivir”, esto hará que se sientan francamente mejor y más capaces. Es una técnica muy rica por su sencillez e
  • Las fantasías y visualizaciones

 

2.13 LA OBSERVACIÓN Y REGISTRO DE LA EVOLUCIÓN FUNCIONAL Y EL DESARROLLO DE ACTIVIDADES DE ATENCIÓN FÍSICA. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE OBSERVACIÓN APLICADOS A LAS SITUACIONES DOMICILIARIAS.

 

2.13.1 LA OBSERVACIÓN Y REGISTRO DE LA EVOLUCIÓN FUNCIONAL Y EL DESARROLLO DE ACTIVIDADES DE ATENCIÓN FÍSICA.

Observación:

Observar consiste en recoger información relevante a través de los sentidos, especialmente la vista. La observación debe ser un instrumento constante para la programación y desarrollo del trabajo con el usuario. Observar tanto a los propios usuarios como a su entorno brinda mucha información extra que en ocasiones no surge a través del diálogo.

  • Al propio usuario: aspecto, cuidados, estado,
  • Al entorno humano: qué personas tiene a su alrededor, cómo es su relación con ellas, cómo es el trato, cómo son,
  • Al entorno físico: en qué condiciones está la vivienda, hay un elevado riesgo de accidentes, cómo es su accesibilidad,
  • La observación está muy influenciada por la experiencia profesional previa, que dota de las herramientas necesarias para saber diferenciar aquellas manifestaciones que tienen interés de las que aparentemente no la tienen, así como del conocimiento de la persona usuaria y sus En este sentido, un profundo conocimiento del usuario al que estamos atendiendo es elemento fundamental para detectar, a través de la observación, los cambios que, no sólo de manera aguda sino progresiva, van sufriendo las personas usuarias del servicio.

Registro:

Un registro es un documento donde se recogen todos aquellos datos relevantes acerca del estado, de la evolución y de las medidas aplicadas y su efectividad a lo largo del tiempo.

Los registros cumplen una serie de funciones:

  • Comunicación entre los interesados en el cuidado de la persona usuaria, no sólo entre profesionales en un momento dado, sino para un mismo profesional a lo largo del
  • Documento legal. Es un documento que puede ser aceptado como prueba en un
  • Investigación.
  • Planificación de cuidados. Los datos contenidos en el registro permiten la planificación de los cuidados a lo largo del
  • Auditoría. Permiten controlar la calidad de los cuidados que recibe la persona

 

2.13.2. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE OBSERVACIÓN APLICADOS A LAS SITUACIONES DOMICILIARIAS.

Existen diferentes técnicas e instrumentos de observación y registro dentro de los servicios de atención domiciliaria, con el fin de asegurar la vigilancia de la evolución funcional y las actividades de atención desarrolladas con la persona usuaria. Destacamos entre ellas:

A.      Registros de observaciones:

Hace referencia al diario de campo (también denominado hoja de evolución, hoja de observaciones…). Documento donde se recogen las diferentes observaciones e incidencias acaecidas en el desarrollo de la atención.

B.   Las escalas de valoración:

A través de las escalas se puede conocer el estado funcional inicial de la persona usuaria del servicio, lo que permitirá planificar los cuidados y la atención precisa, y servirá como guía para la vigilancia de la evolución de las personas usuarias a lo largo del tiempo. Algunos ejemplos de escalas:

  • Índice de Katz e Índice de Barthel: Miden el nivel de independencia o dependencia funcional en las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): baño, vestido, acudir al servicio, desplazamientos, continencia y alimentación.
  • Escala de Lawton y Brody: Analiza la independencia o dependencia respecto de las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD): uso del teléfono, realización de compras, preparación de comidas, realización de tareas domésticas, lavado de ropa, uso de transporte, toma de medicamentos, manejo de

Las escalas más utilizadas para evaluar las Actividades Básicas de la Vida Diaria son :

 

a.  Índice de Katz:

Valora 6 ítems: bañarse, vestirse, usar el retrete, movilidad, continencia y alimentación. Se valora cada ítem con 1 punto si la persona realiza la tarea de forma independiente o con poca ayuda, 0 puntos si no lo hace sola o precisa mucha ayuda. En función de la puntuación obtenida se clasifica al usuario desde la máxima independencia (grupo A) a la máxima dependencia (grupo G). Es una escala de aplicación fácil, rápida y sencilla y muy extendida para la valoración de personas que son atendidas en el domicilio.

 

  1. Escala de Barthel: Es la más utilizada internacionalmente. Evalúa 10 tipos de actividades (comer, lavarse, vestirse, arreglarse, deposición, micción, usar el WC., traslado al sillón o cama, deambulación y subir y bajar escaleras) y clasifica cinco grupos de Se puntúa de 0 a 100, y en función de los resultados se clasifica en Dependencia total (puntuación menor de 20), dependencia grave ( de 20 a 35), dependencia moderada ( de 40 a 55) y dependencia leve ( igual o mayor de 60).ESCALA DE LAWTON Y BRODY (AIVD)

Escala de actividades instrumentales de la vida diaria

Aspecto a evaluar Puntuación
Capacidad para usar el teléfono:

– Utiliza el teléfono por iniciativa propia

– Es capaz de marcar bien algunos números familiares

– Es capaz de contestar al teléfono, pero no de marcar

– No es capaz de usar el teléfono

asignar:

1

1

1

0

Hacer compras:

– Realiza todas las compras necesarias independientemente

– Realiza independientemente pequeñas compras

– Necesita ir acompañado para hacer cualquier compra

– Totalmente incapaz de comprar

asignar:

1

0

0

0

Preparación de la comida:

– Organiza, prepara y sirve las comidas por sí solo adecuadamente

– Prepara adecuadamente las comidas si se le proporcionan los ingredientes

– Prepara, calienta y sirve las comidas, pero no sigue una dieta adecuada

– Necesita que le preparen y sirvan las comidas

asignar:

1

0

0

0

Cuidado de la casa:

– Mantiene la casa solo o con ayuda ocasional (para trabajos pesados)

– Realiza tareas ligeras, como lavar los platos o hacer las camas

– Realiza tareas ligeras, pero no puede mantener un adecuado nivel de limpieza

– Necesita ayuda en todas las labores de la casa

– No participa en ninguna labor de la casa

asignar:

1

1

1

1

0

Lavado de la ropa:

– Lava por sí solo toda su ropa

– Lava por sí solo pequeñas prendas

– Todo el lavado de ropa debe ser realizado por otro

asignar:

1

1

0

Uso de medios de transporte:

– Viaja solo en transporte público o conduce su propio coche

– Es capaz de coger un taxi, pero no usa otro medio de transporte

– Viaja en transporte público cuando va acompañado por otra persona

– Sólo utiliza el taxi o el automóvil con ayuda de otros

– No viaja

asignar:

1

1

1

0

0

Responsabilidad respecto a su medicación:

– Es capaz de tomar su medicación a la hora y con la dosis correcta

– Toma su medicación si la dosis le es preparada previamente

– No es capaz de administrarse su medicación

asignar:

1

0

0

Manejo de sus asuntos económicos:

–         Se encarga de sus asuntos económicos por sí solo

–         Realiza las compras de cada día, pero necesita ayuda en las grandes compras, bancos…

–         Incapaz de manejar dinero

asignar: 1

1

0

Puntuación total:  

 

La información se obtendrá de un cuidador fidedigno. Se puntúa cada área conforme a la descripción que mejor se corresponda con el sujeto. Por tanto, cada área puntúa un máximo de 1 punto y un mínimo de 0 puntos. La máxima dependencia estaría marcada por la obtención de 0 puntos, mientras que una suma de 8 puntos expresaría una independencia total.

C.      La entrevista

Tiene por objeto establecer, a partir de una fuente directa, cuáles son las necesidades principales del caso. Para ello se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  • Si la persona vive sola es necesario saber quién le cuida y cuándo le visitan. Si vive con más gente tendremos que informarnos sobre el número de personas, el sexo, la edad, la profesión, las obligaciones que estos tienen fuera del domicilio, horas de permanencia en la casa, posibilidades reales de colaboración,
  • Conocer el estado de salud de la o las personas. Para ello también se recurrirá a informes médicos
  • Averiguar el estado subjetivo de salud y de bienestar general de la o las personas. Indagar acerca de las áreas de dificultad y las de autonomía: estado emocional, estado de conciencia, lenguaje, percepción (modo de interpretar el mundo e interpretarlo), discurso del pensamiento (si es lógico o no), capacidad de atención o concentración, …
  • Conocer los hábitos de la o las personas: actividades de la vida diaria, actividades dentro y fuera del domicilio, horas, días o actividades especiales,
  • Saber la opinión de los cuidadores principales. Problemas y dificultades, vías de posibles soluciones, alternativas,
  • Obtener datos de la red social del o de los usuarios: familia, amistades, etc.

La entrevista es un arte que se aprende con la práctica y que depende de dos personas, el entrevistador y el entrevistado. Para realizar una entrevista correcta, no existe un formato rígido o esquema preestablecido, sino que depende de varios factores, como el objetivo que persigue, la persona a la que va dirigida, … Es conveniente realizar preguntas abiertas, que aportan más información, pero cuidando centrar la conversación en los temas de interés, sin dejar que la persona se vaya por las ramas.

 

2.14 LAS AYUDAS TÉCNICAS PARA EL CUIDADO Y LA HIGIENE PERSONAL.

Las ayudas técnicas o dispositivos de apoyo son productos, instrumentos, equipos o sistemas utilizados por una persona con discapacidad, fabricados especialmente o disponibles en el mercado, para prevenir, compensar, disminuir o neutralizar una deficiencia, discapacidad o minusvalía.

El uso de las ayudas técnicas adecuadas permite a una persona con movilidad reducida o persona mayor aumentar su capacidad funcional para la realización de las tareas cotidianas. Son, por tanto, objetos muy diversos que incrementan el nivel de independencia y autonomía personal del usuario con discapacidad en su entorno.

Existen multitud de ayudas técnicas para el cuidado y la higiene:

2.14.1.   AYUDAS TÉCNICAS PARA EL CUIDADO PERSONAL

  • Cepillos con mango: permiten la limpieza y peinado del
  • Cortaúñas adaptados: facilitan el corte de uñas, tanto de manos como de pies.
  • Aplicadores de loción.
  • Limpiadores de pies: dispositivo de mango largo con diferentes aplicadores que se pueden intercambiar para realizar una correcta higiene de los
  • Limpiadores de uñas.

2.14.2.   AYUDAS TÉCNICAS PARA LA HIGIENE Y EL ASEO

  • Sillas para la ducha: sillas adaptables a bañeras y giratorias que facilitan el aseo de personas
  • Asiento tabla de ducha: asiento adaptable a las bañeras, que permiten realizar el aseo de la persona dependiente
  • Sillas para el baño: sillas preparadas y elaboradas para la realización del aseo en

 

  • Camillas de baño: camillas que permiten realizar el aseo de las personas dependientes que no pueden realizarlo sentados. Muy poco habitual en
  • Asientos elevadores de inodoro: elevadores de las tazas de inodoro, que facilitan el asiento en el WC para la eliminación.
  • Bandejas lavacabezas: bandejas que permiten realizar con facilidad la limpieza del cabello, en silla de ruedas o a personas
  • Esponja de baño con mango: esponja que permite el acceso fácil a zonas del cuerpo donde la persona tiene dificultades para llegar (piernas, pies, espalda…).
  • Botella masculina de orina: facilita la eliminación urinaria masculina a usuarios
  • Cuña: facilita la eliminación urinaria femenina, así como la defecación en personas
  • Silla inodoro: silla donde pueden realizarse las funciones de eliminación.

Delimitación del ámbito de la atención domiciliaria

 

 

 

 

 

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